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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 724

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Por otro lado, Zacarías llegó a la empresa. Había comprado desayuno para Mónica.

En la mañana ella se fue enojada y ni había comido.

Entró a la oficina, pero no la vio por ningún lado.

—Disculpe, ¿alguien vio a Maribel Cabrera?

Leticia Herrera respondió:

—¿Maribel? No vino.

—¿Cómo que no vino?

Se suponía que en taxi debió llegar antes que él.

Aarón se burló:

—Zacarías, ya mejor ni te arrastres. Te estás humillando.

A Zacarías se le encendieron las alarmas. Agarró el desayuno y salió corriendo.

Aarón chasqueó la lengua.

—Mira nada más… ni cuenta se da de que le están viendo la cara y todavía le compra desayuno. Capaz que esa Maribel anda con algún viejo ahorita.

Leticia soltó una risita, a propósito.

—No seas así, Aarón. La vida amorosa del guardia también está difícil.

—Ah, claro, tú siempre tan buena onda. Oye, Leticia, ¿y si hoy saliendo vamos al cine? ¿O qué, no me vas a dar chance?

—Va, sí. Justo hoy en la noche no tengo nada.

Últimamente, Aarón andaba duro y dale con regalos para conquistarla.

Cadenas, bolsas carísimas… cada rato le llevaba algo.

Si Leticia lo rechazaba, le preocupaba “hacerlo sentir mal”.

—Por cierto, Aarón. Maribel nunca llega tarde. A estas horas ya es obvio que no va a venir. Ve con Liliana y dile que faltó. Según el reglamento, con tres días de faltas la corren.

Leticia llevaba tiempo en la empresa y ya había notado que Liliana quería deshacerse de Mónica.

Y, de paso, a ella también le caía mal.

No sabía por qué, pero sentía que Mónica la miraba con desprecio; esa actitud altiva le molestaba.

—¿Quién era?

—Zacarías, el que está con Mónica. Dice que Mónica desapareció. Tengo que salir ya.

—Pero te bajó…

—No importa. Ahorita lo urgente es encontrarla.

—¿Quieres que te ayude?

—No. Yo puedo, tú atiende lo tuyo.

Cecilia dijo un par de cosas más y salió rápido.

Se reunió con Zacarías.

—A ver, ¿cómo estuvo? ¿Por qué de la nada pasó esto?

—No sé. Hoy en la mañana estaba rarísima. Últimamente anda de un humor… ni sé qué le hice. Desde que salimos del hospital, me habla con pura indirecta. Hoy no llegó a la empresa, pero en la mañana sí salió de su casa. Y ahorita no contesta el celular.

—Hay que revisar cámaras. Empezamos desde la salida de su casa.

Los dos sacaron el celular y se metieron al sistema de cámaras de la zona.

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