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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 810

Al escuchar esto, Thiago incluso sintió un poco de gracia.

—¿En serio? ¿Así de fuerte es mi Cici?

Facundo se quedó sin palabras.

—A ver, hermano, ¿qué quieres decir con eso? Tu hija se está comportando como una desquiciada, ¿y no vas a hacer nada? Ven a la mansión ya mismo. ¡Mamá fue la que me dijo que te marcara!

—Ay, déjalo así. Tu cuñada y yo andamos paseando, mejor ni me meto. Si hay algún problema, arréglense ustedes con Cici. Yo confío en ella.

—¿Cómo... qué quieres decir? ¿Vas a lavarte las manos?

—¿Y yo qué voy a hacer? Tú mismo lo dijiste, Cici se volvió loca. Y lo más seguro es que ustedes la hayan provocado. ¿A qué quieres que vaya? ¿A ajusticiarles cuentas a ustedes?

—Tú... tú eres el colmo... —Facundo estaba que se lo llevaba el diablo. Le entregó el teléfono a la anciana—. Ten, mamá, ¡habla con él tú misma!

La abuela tomó el auricular.

—¡Thiago, ven ahora mismo a controlar a tu hija! O de lo contrario, ¡no me culpes si soy dura con ella!

Thiago soltó una risita de desdén. ¡Acababan de decirle que Cecilia había tumbado a más de veinte guardias!

Era obvio que en la mansión no podían con ella y por eso lo estaban llamando.

¿Qué sentido tenía amenazarlo ahora?

Él ya lo tenía muy claro. Por más lazos de sangre que hubiera con los de la mansión, nunca serían más importantes que su propio núcleo familiar.

Entre la familia extendida y la suya propia, por supuesto que elegiría a los suyos.

—Mamá, de verdad que yo no me puedo meter. Además, ¿no fuiste tú quien apartó a nuestra familia? Ya no tengo nada que ver con la empresa ni con los asuntos de esa casa. En fin, ahí la dejamos. Marina y yo vamos a seguir paseando.

Después de decir esto, Thiago colgó la llamada.

—¡Hijo malagradecido! ¡Malagradecido! ¡Malagradecido! —gritó la abuela, furiosa, y arrojó el celular al suelo.

Jamás pensó que, siendo su padre, no se haría responsable.

—Ahora es tu turno, Nuria. ¿Creíste que no me iba a enterar de tus jueguitos a mis espaldas? Tuviste el descaro de manipular a Claudia y llenarle la cabeza de mentiras sobre Ismael y yo. Vaya, ¡qué valiente nos saliste!

Nuria tragó saliva, incapaz de articular palabra.

En su momento, efectivamente se había dejado llevar por el coraje y le contó todo a Claudia.

Sabía perfectamente que, conociendo a Claudia, esta no dejaría a Cecilia en paz.

Así podría usar a alguien más para atacarla, manteniendo sus propias manos limpias.

Pero, para su desgracia, Cecilia había dado con ella de todos modos.

—Lo siento... fue solo que... no estaba pensando con claridad... —Nuria se apresuró a agachar la cabeza y disculparse.

¡Pum! Cecilia le dio una patada directo a la rodilla. Nuria cayó de rodillas frente a ella.

—¡Pues ahora te quedas ahí! Cuando trabajabas en Grupo Alcántara, te toleré muchas cosas por respeto a que somos familia y nunca dije nada. Pero en lugar de conformarte, tuviste el atrevimiento de ir contra mí. ¡Si no llevaras el apellido Galindo, te juro que hoy mismo te destruía!

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