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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1018

Beatriz colgó el teléfono y, al levantar la vista, vio que Karina estaba examinando la pulsera.

Se apresuró a explicar:

—Esa es la que le regalaste a Hugo. Me gustó, así que se la pedí. Me la puse en la mañana y se me olvidó guardarla.

Karina arqueó una ceja y miró a Beatriz con una sonrisa pícara.

—Cuando Hugo te la dio, ¿te mencionó cuál era el propósito de esa pulsera?

Beatriz puso cara de no entender nada.

—¿Tiene un propósito? ¿Acaso no puedo tomarla así nada más?

La sonrisa de Karina se hizo más evidente.

—Claro que no.

Cuando estaba en la isla, al sur, y le dio esa pulsera a Hugo, le dijo medio en broma que se la llevara de regalo a su futura novia.

Y ahora, el objeto aparecía en el escritorio de Beatriz.

Además, cada vez que Hugo le reportaba asuntos de trabajo, terminaba mencionando a la «señorita Beatriz» cada tres frases.

Seguramente no era casualidad.

—Ya que Hugo te la dio, guárdala bien.

Karina sonrió con intención, tomó la mano de Beatriz y depositó la pulsera en su palma.

Beatriz sintió que Kari estaba actuando raro, pero no le dio muchas vueltas.

Abrió un cajón, sacó una cajita de terciopelo, metió la pulsera y volvió a guardar todo en el cajón.

Karina no dijo más, se despidió y se dio la vuelta para salir.

Apenas cruzó la puerta, Hugo se acercó de inmediato para repasar la agenda.

Pero Karina levantó la mano para detenerlo.

—Voy a dar una vuelta yo sola por la empresa, quiero ver cómo están los departamentos.

Se detuvo, paseó la mirada por la cara de Hugo y luego volteó a ver la puerta de la oficina.

Sus ojos tenían un brillo de burla y complicidad.

—Tú y la señorita Beatriz...

Karina hizo una pausa y sonrió:

—Ustedes platiquen.

Dicho esto, se alejó caminando con paso firme sobre sus tacones.

Hugo se quedó pasmado, sin entender nada.

Se rascó la nuca, confundido.

¿Platicar con Beatriz?

¿De qué?

Lleno de dudas, Hugo empujó la puerta de la oficina de la presidencia.

Beatriz estaba sentada tras el escritorio, revisando documentos sin levantar la cabeza.

—Señorita Beatriz.

Hugo la llamó con cautela.

Beatriz no dejó de escribir; su voz sonaba fría.

Capítulo 1018 1

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