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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1065

Lázaro se detuvo un momento; su pecho aún subía y bajaba con agitación.

Bajó la mirada hacia Karina, quien ya se deshacía bajo él como si fuera hielo derritiéndose.

Llevaba el cabello enredado sobre la almohada, su rostro estaba bañado de un rojo subido que delataba la intensidad del momento, y tenía los ojos encharcados y perdidos; era la imagen misma de la tentación.

Lázaro tragó saliva con fuerza un par de veces, tratando de aplacar ese torrente de adrenalina que todavía le quemaba por dentro.

Se agachó y besó con suavidad la esquina de su ojo, atrapando una gotita húmeda.

—Se acabaron. Descansa un rato.

Karina estaba tan agotada que no quería mover ni un solo dedo.

Soltó un gemido suave, y ese suspiro todavía cargado de placer sonó para Lázaro como otro tipo de provocación.

Él se dio la vuelta, se acostó a su lado, estiró sus largos brazos y la atrapó en un abrazo firme.

—Duérmete si estás cansada, yo te levanto al rato.

Restregó la mejilla en su pelo, y su mano grande comenzó a darle un masaje lento por toda la espalda desnuda, ayudándola a recuperar el aliento.

Karina buscó su huequito favorito para acomodarse, pero negó con la cabeza.

—No estoy cansada.

Habló con un tono débil, pero lo abrazó todavía más fuerte por la cintura. No tenía intención de soltarlo.

A pesar de tener el cuerpo destrozado por la fatiga, su mente se negaba a apagarse.

Quería abrazarlo un poquito más.

Lázaro le dio un beso en la frente, apoyó su barbilla en la coronilla de ella, y después de varios segundos de silencio, por fin habló:

—Kari, te tengo que avisar algo.

Karina alzó la vista y le clavó sus grandes ojos húmedos.

—¿Qué pasó?

Él sostuvo su mirada y rozó suavemente su mejilla con los dedos.

—En cuanto te deje mañana en el aeropuerto, en la tarde voy a salir para la frontera.

—Por allá las zonas son pura sierra, y a veces la señal falla bastante. Te aviso de una vez por si un día marcas y no entra la llamada; no te vayas a armar historias en la cabeza ni te preocupes de más.

Karina frunció el ceño, confundida.

—¿A qué vas para la frontera?

Al notar la angustia en sus ojos, Lázaro no tuvo el corazón para decirle la verdad.

A ese operativo no solo iba a erradicar a los restos de un cártel de narcotraficantes, sino a pelear a muerte contra unos delincuentes despiadados; el nivel de peligro superaba por mucho cualquier misión anterior.

Esbozó una sonrisa para intentar tranquilizarla y le restó importancia:

—Solo unos trámites del ejército, ya sabes, pendientes de los que me tengo que encargar. Son secretos militares.

Capítulo 1065 1

Capítulo 1065 2

Capítulo 1065 3

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