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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1121

Mónica ya no intentó ocultarse.

Con un movimiento elegante, se quitó el pañuelo que le cubría la cabeza, revelando un rostro de una belleza exquisita.

Se giró, le sonrió a Belén Soler, quien estaba en el asiento trasero, y la saludó.

—Hola, prima Belén.

Belén Soler se cruzó de brazos y soltó un bufido frío, sin concederle ni un mínimo de cortesía.

—¿Quién es tu prima? No me llames así, no puedo soportarlo.

Mónica se quedó atónita por un segundo.

En los últimos años, su carrera en la industria del entretenimiento había sido viento en popa, y todos los que la conocían intentaban halagarla para ganarse su favor.

Nadie había rechazado su amabilidad de una manera tan directa.

Pero no se enojó, solo sonrió con impotencia. Su voz sonó suave, casi como si estuviera tratando de calmar a una niña.

—¿No eres la prima de Lázaro?

—Lázaro y yo somos muy unidos. Además, soy unos años mayor que tú, ¿no deberías tratarme con más respeto, casi como a una prima mayor?

Belén puso los ojos en blanco.

—¿Primas? Ja.

Ya no le prestó más atención a Mónica; en su lugar, sacó su celular, apuntó a las dos personas en los asientos delanteros y comenzó a grabar un video.

Momentos después, terminó la grabación y se la envió a Karina Leyva, junto con un mensaje:

[¡Kari, ten cuidado que alguien te quiere robar al marido!]

Sin embargo, ese tono lleno de sarcasmo hizo que Mónica se sintiera muy incómoda.

Se giró hacia Lázaro Juárez con una expresión de injusticia.

—Lázaro, ¿tú qué opinas? Por cortesía, Belén debería tratarme con respeto, ¿no crees?

Lázaro también pensó que Belén había sido demasiado maleducada hace un momento, así que asintió levemente y ordenó:

—Belén, saluda.

Belén abrió los ojos de par en par, con incredulidad.

Si esto hubiera pasado hace unos años, antes de que Mónica hiciera todas esas porquerías, tal vez la habría saludado.

En ese entonces, Mónica era una diosa admirada por todos, e incluso habría sentido que tener a una gran estrella de «prima» le daba prestigio.

¿Pero ahora?

¡Bah!

¡Recordaba perfectamente cómo Mónica había traicionado a su primo Boris, abandonándolo por la fama y la fortuna!

Aunque ahora parecía que ambos habían aclarado los malentendidos y se habían reconciliado...

¡A ella seguía causándole repulsión!

Indignada, Belén se armó de valor y dijo:

—Primo Lázaro, ¿acaso se te olvidó? ¿No se fue la famosa Mónica lejos del Grupo Juárez hace mucho tiempo para ir a triunfar a Hollywood?

—Ahora es una superestrella internacional, tiene mucho prestigio.

—Si la llamo con respeto y los medios de comunicación se enteran...

—Quién sabe, capaz mañana el titular será: «La heredera de la familia Soler se arrastra ante la estrella internacional», o «¿Drama de venganzas en la alta sociedad?».

Las palabras de Belén estaban cargadas de veneno; cada sílaba era una puñalada directa al orgullo de Mónica.

También era un recordatorio evidente: ¡no olvides lo que hiciste en el pasado!

La sonrisa de Mónica se congeló.

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