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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 480

Fátima no le prestaba atención a Hugo en lo absoluto.

Desde su perspectiva, una mujer que había sido utilizada y desechada por narcotraficantes jamás tendría el valor suficiente para volver a pisar ese escenario.

Toda su concentración estaba puesta en el sistema que estaba a punto de presentar.

A cada participante solo le correspondían diez minutos para su demostración, y el espacio era la enorme cancha de fútbol en el centro del gimnasio. Los organizadores proveían las máquinas necesarias para correr el sistema, así que los concursantes únicamente debían haber instalado previamente el núcleo de su software.

Enseguida, apareció el concursante número uno, el hombre de mediana edad que había intercambiado el número con Hugo.

Presentó un sistema de inteligencia artificial capaz de transportar personas por el aire. Todos creyeron que sería algo impresionante, que haría estallar el ánimo del público.

Sin embargo, el sistema era inestable. Apenas el aparato —con un maniquí a bordo— se elevó y mostró algo de su potencial, se precipitó de golpe al suelo.

Los jueces le dieron una calificación bajísima.

El segundo concursante tampoco logró destacar; su actuación pasó sin pena ni gloria.

Después llegó el turno de la número tres: Fátima.

De inmediato, los fans y espectadores se pusieron de pie para gritar su nombre, encendiendo la emoción al máximo.

Desde la zona VIP, Tomás agitaba los brazos con furia y gritaba con todas sus fuerzas para animarla.

—¡Fátima, la genio, directo a la cima!

Bajo la luz intensa de los reflectores, Fátima avanzó con elegancia hasta el robot completamente plateado que la esperaba en el centro del campo.

Se inclinó ante el jurado y el público:

—Buenas tardes, señores jueces, invitados, a todos los presentes.

—Hoy quiero presentarles mi sistema de inteligencia artificial, al que he llamado "Dúo mayordomo".

—Dúo, porque abarca muchas funciones y es el mejor ayudante.

—Será el compañero perfecto en su vida. Puede reemplazar al mayordomo, organizando su agenda; hacer las veces de niñera, cuidando a sus hijos y mascotas; sustituir al chef, preparándole platillos del mundo; e incluso ser jardinero, manteniendo el jardín más bonito que se pueda imaginar...

—En pocas palabras, se encargará de todas las tareas del hogar. Lo único que usted tendrá que hacer es disfrutar la vida.

La presentación no duró ni dos minutos, pero su impacto fue como una bomba cayendo en medio de la multitud.

Los ojos de todos brillaban con una mezcla de asombro y deseo.

—¿De verdad? ¿Un robot que hace todo eso?

—¡Caray! Si eso existe, en mi casa se acabaron las peleas por quién cocina.

Mientras la gente no dejaba de murmurar, Fátima se volteó hacia la consola y sus dedos volaron sobre el teclado.

—Dúo, enciéndete.

Al instante, el robot, que hasta ese momento parecía dormido, encendió una luz azul en los ojos, como si despertara.

En ese entonces, trabajaba en el laboratorio junto a Yago.

Hicieron encuestas y platicaron con la gente; casi todos se quejaban de que, tras un día de trabajo, solo querían tirarse en el sillón y no mover ni un dedo para hacer quehaceres.

Todos soñaban con una niñera que no costara nada y estuviera siempre disponible.

Esa idea los impulsó a desarrollar un robot mayordomo todoterreno, y hasta ganaron un premio con su propuesta.

Pero en aquel entonces la tecnología no les permitió avanzar: los costos eran demasiado altos, así que todo quedó en una simple muestra conceptual.

Hasta el año pasado.

Al ver cómo Karina lograba insertar programas complejísimos en figuras de acción diminutas, haciéndolas moverse y responder, el sueño de Yolanda cobró vida de nuevo.

Le contó su antigua idea a Kari.

La habilidad de su hija superó todas sus expectativas. Juntas, madre e hija, en poco tiempo lograron crear un sistema de mayordomo inteligente totalmente funcional.

El único problema seguía siendo el costo.

Por eso solo patentaron el sistema principal, sin lanzarlo al mercado.

Entonces, ¿cómo era posible que Fátima supiera ese nombre? ¿Y cómo podía su sistema ser tan parecido?

No, esto no podía ser una simple coincidencia.

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