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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 505

Por otro lado, en Privadas del Lago.

Yolanda Sierra observaba el patio repleto de robots de todo tipo y tamaño. Sentía cómo las sienes le palpitaban de solo ver semejante espectáculo.

No podía negar que le fascinaban esos artilugios modernos; incluso tenía una buena colección en casa. Sin embargo, lo que veía ante sí tenía más de susto que de sorpresa.

Yago se plantaba frente a ella con una postura humilde, extendiendo una tarjeta de presentación entre las manos. Su actitud seria y casi ceremonial solo le aumentaba el dolor de cabeza.

Al notar que Yolanda no tomaba la tarjeta, Yago no pareció incómodo. Dio un paso al frente y la dejó con cuidado sobre la pequeña mesa de madera fina que estaba a su lado.

Su voz, firme y llena de confianza, rompió el silencio.

—Yolanda, Dúo es el resultado del trabajo y cariño que tú y Karina han puesto. Su núcleo inteligente es, sin duda, el diseño más impresionante que he visto.

—Pero necesita el mejor cuerpo posible para existir de verdad en este mundo, no solo como un programa en la computadora.

Hizo una pausa, mirándola con intensidad.

—En toda la Federación de Costaverde… no, en todo el mundo, solo nosotros en Innovación Quantum S.A. podemos darle a Dúo una estructura fuerte, inteligente y, lo más importante, que lo comprenda de verdad.

—Vamos a invertir todos nuestros recursos para crear una nueva era. El mundo entero sabrá el milagro que tú y Karina han logrado.

Cada palabra de Yago le llegaba directo al corazón.

¿Cómo no iba a tentarla esa propuesta?

Dúo era como otro hijo para ella, y más que nadie deseaba que tuviera el mejor destino posible.

Sin embargo, la idea de que ese futuro estuviera atado a Yago le provocaba un rechazo instintivo.

Volver a enredarse con él… temía que su vida, que por fin había recuperado la calma, volviera a tambalearse por su culpa.

Mientras libraba una batalla interna, Yago volvió a hablar, esta vez con un tono más suave y un dejo de nostalgia.

—Yolanda, ya todo lo malo quedó atrás. Ya no eres la esposa de nadie, ni la sombra de nadie.

—Eres tú misma. Eres esa Yolanda que en la universidad hacía que hasta los profesores más exigentes se quedaran sin palabras.

—Ahora es momento de que vuelvas a brillar. No dejes que nadie ni nada te impida regresar a la cima.

Yolanda se quedó absorta, como si las palabras la hubieran sacudido.

Isabel, que había presenciado toda la escena, fue corriendo a contarle a Jimena lo que acababa de ocurrir.

Jimena no tardó ni un segundo en contarle todo, con lujo de detalles, a Karina.

Al escuchar la noticia, Karina por fin sintió que podía respirar tranquila.

Si su madre estaba dispuesta a pensarlo, era casi seguro que todo saldría bien.

...

Al anochecer, Belén Soler y Mario llegaron juntos, cargando bolsas repletas de regalos para felicitarla por haber ganado la Copa Invención de Oro.

Apenas se habían acomodado en la sala y platicado un poco, cuando Lázaro apareció con dos bolsas enormes llenas de ingredientes frescos.

Pero detrás de él, también entraba Sebastián Estévez, igualmente cargado de bolsas y regalos.

En cuanto Belén y Mario, sentados en la sala, y Sebastián, parado en la puerta, se reconocieron, sus sonrisas desaparecieron al instante.

Las caras de ambos bandos se oscurecieron de golpe.

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