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Renacer y Casarme con el Rival de Mi Ex romance Capítulo 19

—Sube —le indicó Elvira.

El chofer le abrió la puerta a Bernardo, quien subió al auto con evidente nerviosismo. Elvira entró justo después de él.

Al notar su incomodidad, ella le dijo:

—No te pongas nervioso. Mis papás son muy amables. Al único que odian es a Julio.

Bernardo no dijo nada.

Sin embargo, el chofer no pudo evitar mirarlo de reojo un par de veces.

El escándalo de la cancelación del compromiso entre la señorita Torres y los Lozano había sido terrible. ¿Por qué de repente traía a casa al hijo ilegítimo de esa familia y con tanta confianza?

Pronto llegaron a la mansión de los Torres.

Apenas cruzaron la puerta, el delicioso aroma de la cena llegó desde la cocina.

—Primero hay que comer —dijo Elvira—. Así tendrás energía para entrenar.

—No es necesario, yo...

—¡Mi niña! ¡Lávate las manos, ya vamos a comer!

La voz de Beatriz interrumpió la negativa que Bernardo llevaba un rato preparando.

Al acercarse a la entrada, la señora vio al muchacho que acompañaba a su hija.

—¿Bernardo?

Beatriz lo recordaba de las veces que había visitado la casa.

Alejandro Torres también bajó las escaleras y se sorprendió al ver a su hija con él.

¿Acaso ella no odiaba a esa familia?

¿Por qué andaba tan pegada a Bernardo?

—Mamá, papá. Bernardo me va a ayudar con mis rutinas de ejercicio. A partir de hoy, pongan un plato más en la mesa para la cena.

Lo dijo con tal naturalidad que no le dio margen de escape a Bernardo.

Ella sabía que la piscina de la escuela cerraba temprano. El instituto los dejaba salir a las seis y media, justo a la hora de la cena.

Si él se quedaba a entrenarla, llegaría a la casa de los Lozano pasadas las nueve de la noche, y estaba segura de que Doña Teresa no le guardaría un plato de comida.

—¡Nana Carmen! ¡Los platos!

La empleada de confianza acudió enseguida y le quitó los platos de las manos a Bernardo.

—No se preocupe, joven, yo me encargo.

Él quiso decir algo, pero no le dieron tiempo.

Elvira se lo llevó directo a la piscina del jardín trasero.

Alejandro y Beatriz se quedaron perplejos. Era la primera vez que su hija traía a un compañero a casa.

¿De verdad era solo para hacer ejercicio?

La familia Torres era una de las más ricas de Ciudad Linares, aunque siempre mantenían un perfil bajo. Su mansión estaba equipada con todo.

Al ver la enorme alberca, igual de grande que la de la escuela, Bernardo quedó asombrado.

Ni siquiera la mansión Lozano tenía algo así.

En ese momento, Elvira salió luciendo un traje de baño deportivo escolar, sumamente conservador.

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