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Renacer y Casarme con el Rival de Mi Ex romance Capítulo 38

—Con el derecho que me da ser su...

—¡Suficiente! —gritó Sabrina.

Presa del pánico, le devolvió la bofetada a su padre con tal fuerza que lo tomó por sorpresa, haciéndolo retroceder varios pasos.

Sabrina levantó la barbilla con arrogancia y le habló con un tono lleno de amenaza:

—Esto es una escuela, ¿y te atreves a levantarme la mano frente a todos? Sé que mi papá te dio permiso para corregirme, ¡pero no eres más que el chofer de los Sarmiento! ¡No te creas que puedes darme lecciones de verdad! ¡Ve rápido a encender el auto! ¿O acaso quieres que todos sigan burlándose de nuestra familia?

En cada frase, Sabrina recalcaba sutilmente que estaban en la escuela y rodeados de sus compañeros, advirtiéndole que no abriera la boca.

Al ver la situación, y a pesar de la rabia que le hervía en la sangre, el hombre no tuvo más remedio que darse la vuelta y marcharse furioso.

Desde el fondo del salón, Elvira estiraba el cuello tratando de ver qué más pasaba en el pasillo, pero Bernardo tomó sus cuadernos y los guardó todos en la mochila. Para cuando Elvira regresó a la realidad, su pupitre estaba completamente limpio y Bernardo ya se había colgado su mochila al hombro con total naturalidad.

—El espectáculo ya terminó. Vámonos a casa.

Bernardo le dio un ligero golpecito en la frente.

Elvira se quedó paralizada por un segundo.

No sabía si era imaginación suya, pero sintió que la mirada de Bernardo ocultaba una ternura que nunca antes le había visto.

De camino a casa, Elvira no dejaba de mirar de reojo a Bernardo.

En su vida pasada, la poderosa familia Gutiérrez de Puerto Marítimo lo había localizado y lo había llevado de vuelta para convertirlo en el líder de su imperio. Ese suceso sacudió a toda Ciudad Linares. Después, las veces que Bernardo regresaba de Puerto Marítimo, siempre chocaba de frente con Julio; se convirtieron en enemigos acérrimos.

Y ella, como la fiel esposa de Julio, había convencido a su propia familia de ayudarlo a destruir a Bernardo.

Eventualmente, Bernardo dejó de interesarse en Ciudad Linares y se concentró en gobernar a la familia Gutiérrez.

Pero en esta vida, gracias a su intervención, Bernardo vivía bajo el techo de los Torres.

Elvira no sabía qué le depararía el destino a Bernardo ahora. ¿Acaso los Gutiérrez lo seguirían buscando?

Llegaron las vacaciones de verano, y Bernardo diseñó un estricto plan de estudio y de pérdida de peso exclusivo para ella.

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