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Renacida para la Venganza: De Esposa Abandonada a Reina Intocable romance Capítulo 25

Desde la humillada mesa de los Montero, Romina de la Rosa lo vio todo.

Había intentado calmar a Esteban, decirle que todo era un error, que apelarían, pero sus palabras se perdían en el torbellino de furia de él. Elena Montero estaba haciendo llamadas, su rostro era una máscara de hielo, probablemente buscando la cabeza de algún miembro del jurado.

Pero la atención de Romina no estaba en su prometido ni en su futura suegra.

Estaba fija en Magdalena.

Y luego vio al hombre que se acercaba a ella.

El estómago se le encogió.

Camilo González.

No lo conocía personalmente, pero sabía exactamente quién era. En su círculo, era una leyenda, un fantasma. "El Rey Midas". El hombre que convertía todo lo que tocaba en oro y destruía todo lo que se interponía en su camino. Un poder de una liga completamente diferente a la de los Montero. Se decía que ni siquiera las familias más antiguas se atrevían a provocarlo.

Romina observó la interacción.

Vio la forma en que Camilo se inclinó para hablarle a Magdalena. Vio la intensidad en su postura. Vio la forma en que Magdalena le respondió, no con la sumisión de una mujer frente a un hombre poderoso, sino como una igual.

Vio la tensión, la química palpable incluso desde el otro lado del salón.

Y un miedo frío, un miedo que nunca antes había sentido, comenzó a trepar por su columna vertebral.

Hasta ese momento, había considerado a Magdalena una molestia. Una exesposa patética y resentida, aferrada a un matrimonio muerto. Su plan siempre había sido simple: casarse con Esteban, consolidar su estatus y asegurarse de que Magdalena se desvaneciera en la pobreza y la oscuridad, de donde nunca debió haber salido.

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