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Renacida para la Venganza: De Esposa Abandonada a Reina Intocable romance Capítulo 33

La sala de juntas del Grupo Montero era un funeral.

Los ejecutivos, hombres de cabello gris y trajes caros, estaban sentados alrededor de la enorme mesa de caoba con la cabeza gacha, evitando la mirada de Esteban.

Él caminaba de un lado a otro frente a los ventanales, como un animal enjaulado. Su rostro estaba rojo de furia.

—¡Quiero una explicación! —rugió, golpeando la mesa con el puño—. ¡¿Cómo es posible que perdamos a nuestro único proveedor de acero?! ¡¿Nadie en este maldito departamento de logística vio venir esto?!

El jefe de logística, un hombre mayor a punto de jubilarse, se encogió en su asiento.

—Señor Montero, el contrato expiró. Intentamos advertirle, pero usted estaba… ocupado.

—¡Insinúa que esto es mi culpa! —gritó Esteban, acercándose a él amenazadoramente.

—No, señor, por supuesto que no. Es solo que… Consorcio del Pacífico se nos adelantó. Fue una jugada muy agresiva por su parte.

Esteban soltó una carcajada sin humor.

—¿Consorcio del Pacífico? ¿Ese grupo de advenedizos? ¡No tienen la inteligencia para planear algo así! ¡Alguien les ayudó! ¡Alguien les filtró información!

Sus ojos paranoicos recorrieron los rostros de sus ejecutivos, buscando un traidor. Todos evitaron su mirada. La moral en la empresa estaba por los suelos. Desde que Esteban había tomado el control efectivo, el ambiente se había vuelto tóxico, lleno de miedo y acusaciones.

—Encontraremos otro proveedor —dijo el director de construcción, tratando de ser conciliador—. Hay empresas en China, en Brasil…

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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