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Secreto indecente romance Capítulo 30

Aquel hecho no lo dejo dormir en toda la noche, y mientras tomaba una taza de café en la cocina de su casa por la mañana, Giovanni no dejaba de pensar en lo que había pasado la noche anterior. Aun le resultaba imposible que Liana lo hubiera cortado.

No podía creer que entre ellos ya se había terminado todo, no sería suya una vez más y eso le irritaba… lo que estuvo pensando la noche anterior de haberse enamorado de Liana no salía de su cabeza, y es que no encontraba otra explicación para cómo se sentía.

Pero, ¿enamorado? Hace muchos años que no lo estaba… desde que su ex esposa lo dejo, pero ahora creía que lo estaba de una mujer 20 años menor que él.

Giovanni deja la taza de café vacía sobre el mesón de la cocina y repasa sobre lo que siente; y lo cierto era que no conseguía verla con otro sujeto y menos con ese maldito de su vecino. Recordarlo lo hacía tensar la mandíbula.

Deseaba hablar con ella, pero hacerlo quizás no cambiaría nada ya que Liana le había dejado muy claro que ya no quería nada con él. Sin embargo, algo le decía que no era del todo sincera.

—¿Sera que ella guarda algún tipo de sentimientos por mí?

[…]

Al siguiente día cuando Liana termina todas sus clases, abandona la universidad, al salir al exterior fija sus ojos en la calle dándose cuenta de que el coche de Giovanni no estaba aparcado.

La joven baja la mirada sabiendo que todo había terminado entre ellos, ella se quedó enamorada de él y sin poder confesarle lo que sentía. Y todo por no decepcionar a su padre, no tenía el valor necesario para revelar que vendió su cuerpo para rescatar su hogar y salir de la ruina.

La joven suelta el aliento y decide bajar los escalones y justo en ese instante la motocicleta del idiota de Marcus aparca al frente; ella ve como ese imbécil se quita el casco y le sonríe.

Liana hace amago de tomar otro rumbo, pero ese maldito le hace señas de que se acercara a él. Ella aplana los labios y termina yendo hasta donde estaba estacionado.

—¿Qué diablos quieres, Marcus? ¿No te basto con lo de anoche para que me dejaras en paz?

—Eso te costara, Liana.

—No tendré sexo contigo, olvídalo.

—Bonito chupete, ¿ya te lo ha visto tu padre o su jefe?

Ella ensancha la mirada llevando la mano a su cuello, ¿un chupete? No se había fijado en ningún chupete esa mañana… luego recuerda algo importante, la noche anterior Giovanni se le había quedado mirando muy extraño y luego de eso se fue…

Eso quería decir que…

< ¡Por dios! tuvo que haber visto esta marca>

Aquel echo la preocupo mucho, era muy probable que esa hubiera sido la causa principal de su partida. Seguramente estaba pensando que ella y… no lo quería, no deseaba que él pensara de ella de esa manera.

Liana aplana los labios y…

—¿No me digas que te preocupa que el jefe de tu padre te lo vea? —la voz de su vecino la saco de su estupefacción, lo ve bajarse de la moto pareciendo algo intimidante.

—Lo que yo piense no es de tu incumbencia, déjame en paz de una vez por todas. Hice lo que querías ayer, ahora deje de joderme la vida.

—Liana, Liana… tu no entiendes, ¿verdad? —la toma del brazo con brusquedad—. Esto no ha terminado, cuando yo lo decida es que se termina, de lo contrario seguiremos. O mejor dicho, hasta que yo me canse de coger contigo.

—Nunca pasará…

El chico la jala hacia su cuerpo y la mira con violencia.

—¡Sube a la moto! —empuja a Liana hasta la motocicleta y la hace subirse.

—A mi papá no le gustan las motos, ¿Qué clase de novio eres para llevarme en una cosa como esta? No sumaras buenos puntos con él.

—Tu padre es muy fácil de manipular, así que no habrá problemas —responde con arrogancia —. Y será mejor que no intentes bajarte, porque te juro que me iré directo con James para contarle todo lo que se y he visto, no creo que le agrade saber que su jefe se ha follado a su hija en su propia casa.

La rubia guarda silencio, ese imbécil sabía demasiado. Pero como se lo iba a quitar de encima, era como una piedra dentro de su zapato. No lo podía evadir tan fácil, sin embargo no deseaba tener sexo con él.

De hecho, esa mierda no iba a pasar…

El rubio pone en marcha la moto, Liana echa un vistazo hacia atrás por si veía el coche de Giovanni, pero él no apareció. Era una tonta, él no iba a aparecer, y la razón era porque no le interesaba.

[…]

Giovanni estaciono su coche frente a la universidad de Liana y de inmediato se bajó del mismo para ver si lograba ver a la rubia por los alrededores. Sabía que ella había salido hace unos 15 minutos, pero guardaba la esperanza de encontrarla aun.

Pero no la veía por ningún lado, eso significaba que era probable que se hubiera ido a casa.

—Buscas a la rubia ¿no? —una joven a su lado capta su atención —. A Parker, la chica rubia —una joven morena le sonríe con picardía mientras le hablaba.

—Si, a Liana…

—¡Si! esa misma… —la morena masticaba goma de manera provocativa.

—¿Sabes dónde está?

—Bueno, ella se ha ido con ese motociclista. El rubio que siempre anda detrás de ella.

—¿Qué? —Giovanni frunce el ceño —. ¿Por dónde?

—Por allá… —señala la dirección—. Pero te digo algo, ella no vale la pena. Si tu fueras mio, te aseguraría que no me iría con nadie más.

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