Giovanni llego a la altura de las personas y de manera inmediata se bajó de su coche y corrió hasta donde estaban ellos. Rogando porque sus sospechas no fueran ciertas al mirar bien a la persona tirada en el suelo se fija que era Liana.
—No, no, no, Liana…
Se arrodilla ante ella tomándola con cuidado… nota que su nariz sangraba y que tenía una herida en su mejilla, no podía saber que tan lastimada estaba, por esa razón no la toco mucho.
—¿Usted la conoce?
—¿Qué fue lo que paso? —pregunta sosteniéndola.
—La encontramos tirada aquí. No le hemos tocado ni nada.
—Llamen a una ambulancia, ¡ahora! —grita.
El CEO baja la mirada para verla, limpia su nariz de la cual brotaba mucha sangre. De sus labios también salía una fina línea de sangre, todo su rostro estaba muy golpeado y su ropa muy sucia.
—Liana, despierta, vamos…—la anima, pero ella no reacciona.
Toma su pulso y lo siente bastante bajo, eso le preocupa mucho.
—Llegaran en media hora, señor —le dice el hombre manteniendo sus distancias.
—Eso es demasiado. ¡Morirá! No los puedo esperar.
Giovanni intenta ponerse en pie con ella en sus brazos para llevarla a su coche, las personas lo ayudaron a subirla al automóvil y rápidamente gira el carro para ir directo a la clínica.
Codujo como un loco, y de vez en cuando miraba hacia atrás para verla. Estaba muy pálida y eso le angustiaba mucho…
Para cuando llegaron a la clínica, Liana fue atendida de inmediato mientras que el castaño esperaba en la sala de espera. No le quedó más remedio que llamar al padre de la chica para avisarle lo que había sucedido.
En cuestión de una hora, Giovanni no tenía respuesta de Liana y James justamente había llegado.
—Señor Carter, ¿Qué es lo que paso? Mi hija, ¿Qué paso? No entiendo cómo es que termino en esta clínica.
—James…—el CEO lo observa fijamente.
—No entiendo, ¿Por qué usted la encontró? ¿Qué clase de accidente tuvo?
—Eso no importa ahora, lo que interesa es saber cómo sigue ella.
James lo ve, se le notaba lo muy desconcertado que estaba por todo lo que estaba ocurriendo. Y no era para menos, que tu jefe te diga una noticia como esa es para no entender nada.
Sin embargo, no podía romper la promesa que había hecho con Liana.
—¿Cómo es que mi hija tuvo un accidente? Ella estaba en la universidad—Giovanni tenía sus sospechas, ese maldito rubio tenía mucho que ver con todo lo que le estaba pasando a Liana.
Y fue cuando al fin el doctor que atendía a la rubia sale de la sala, Giovanni se pone en pie al verlo.
—¿Familiares de la señorita Carter?
—Soy su padre.
—La hemos dejado estable, sufrió una fractura de costilla y dislocación de un brazo. Algunas contusiones en la cabeza, pero le hemos realizado todas las placas y todo ha salido bien. La joven esta fuera de peligro.
Giovanni suelta el aliento al escuchar la noticia, relame sus labios y deja de estar preocupado. Luego levanta la mirada para ver a James.
—¿Pero qué es lo que le ha pasado, doctor?
—No podría decirle, pero creo que ha sufrido un accidente de coche. Por los golpes en su cuerpo, es lo que me parece. Hay que esperar que ella despierte.
—¿Un coche? —frunce el ceño y es cuando reacciona y se da la vuelta —. ¿Usted ha atropellado a mi hija? —acusa a su jefe directamente.
El castaño se queda callado ante la acusación, pero es que ni él mismo sabía lo que había pasado.
—No, no he sido yo.
Sin embargo, pretendía defenderse aunque eso lo dejara al descubierto sobre su relación son Liana.
—Entonces, ¿Cómo es que encontró a mi hija?
—Creo que el responsable de todo esto es ese chico, el rubio, el novio de su hija.
—¿Marcus? —James frunce el doble el ceño —. Espere, ¿Qué tiene que ver Marcus con el accidente? ¿Y usted como supo dónde estaba mi hija?
Eran preguntas comprometedoras, y con respuestas que no tenía derecho a dar. No sin antes consultar con Liana, pero en su estado dudaba que ella pudiera decir nada.
—James, será mejor que espere que su hija reaccione. Ella podrá contar todo lo que paso con ese accidente.
El rubio pestañea reiteradas veces, aunque su jefe tuviera razón no dejaba de pensar por qué él estaba en la clínica, y porque había encontrado a su hija en la calle. De momento no preguntaría nada más hasta que Liana reaccionara.
El hombre se sienta y espera a que Liana fuese trasladada a un cuarto y pudiera recibir visitas, sin embargo no dejaba de pensar en lo que su jefe le había dicho, Marcus tenía que ver con ese accidente, ¿pero cómo?
[…]
Giovanni regreso de la cafetería a la sala de espera percatándose de que James se había quedado dormido en la silla. Ya era muy tarde, y aun no les avisaban si Liana había sido llevaba a un cuarto.
El CEO deja el café al lado de James y se queda parado viendo por la ventana cuando nota que el médico sale y este le informa que ella ya estaba descansando en una habitación. Y como estaba dormida, aun no podía recibir visitas.
Sin embargo, Giovanni necesitaba verla antes de que James despertará.
Mueve sus influencias y logra colarse en la recámara de ella, al verla tendida en la cama con todos esos hematomas en su rostro y parte de su cuerpo Giovanni le hizo ver que ella era muy importante.
Giovanni aplana los labios al acercarse a la cama, toma la mano de Liana para apretarla un poco y fue entonces cuando ella empieza a mover la cabeza. El CEO espera un poco y nota como ella abre los ojos muy lentamente.
—Liana —susurra su nombre.

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