Giovanni se come el coño de Liana de una manera feroz y hambrienta, se aferra de las entrepiernas de ella consiguiendo abrirlas un poco más, observa fijamente los pliegues de su vagina y decide chuparlos con suavidad.
Ganándose un fuerte jadeo por parte de la rubia. Ella sujetaba su cabello guiándolo, mostrándole como quería que le chupara el coño y él obedecía a sus mandatos. Liana había aprendido mucho durante todo el tiempo que ellos estuvieron follando.
Y aquella mamada tuvo sus frutos, ya que ella empezó a correrse en su boca presionando su rostro contra su coño. Giovanni chupo sin detenerse y no tenía opción, ya que ella lo sujetaba de manera que no se le fuera a escapar; lamia y succionaba los fluidos de su interior todo desesperado y llenándose de placer.
Hasta que por fin no dejo nada de ella, y con las últimas lamidas se incorpora relamiendo sus propios labios. Como un león hambriento gatea hacia ella quedando sobre su cuerpo, sonríe con malicia para luego quitarse la ropa a una velocidad impresionante.
Al quedar completamente desnudo, Liana se arrodilla ante Giovanni y empieza a tocar su fornido cuerpo. Muerde sus labios mientras baja la mirada de su pecho hasta la zona donde su enorme polla se encontraba erecta.
Ella sabía que estaba bajo la atenta mirada de ese hombre, y eso le encanto. Conduce lentamente sus manos hasta su muscular polla tomándola entre su mano; al apretarla oye como Giovanni gime de placer, el castaño cierra los ojos y se suma a tocarla a ella también.
Al cabo de un rato de que ella estuviera masturbándolo, se inclina hacia su polla y roza la lengua contra la cabeza del mismo; hace círculos alrededor de su pene hasta que termina por metérselo por completo en la boca.
—Mierda, Liana, que bueno lo chupas…
Él sujeta su nuca y la hace bajar un poco más, con eso consigue que ella se meta más su pene llegándole a la garganta…
La rubia sacaba y metía la polla de Giovanni de su boca sin detenerse, se lo absorbía y succionaba hasta escucharlo gemir. Él se aferró a su cabello para empujarla contra su polla y ella se sujetó de sus caderas para mantener el equilibrio.
En cuestión de segundos, Liana siente un sabor diferente en su paladar; entre dulce y salado que termina por tragarse. Al alejarse de Giovanni, él la acuesta en la cama mientras que todo su cuerpo cae sobre el de ella.
—Eso ha estado bueno, pero aun quiero más de ti.
—¿No tienes que ir a trabajar?
—Eso puede esperar…
Abre sus muslos con su rodilla para colarse en medio de ellos, luego presiona la cabeza de su pene contra la vagina de Liana y poco a poco fue adentrándose en su interior mientras no le quitaba los ojos de encima.
De vez en cuando ella frunce la mirada, pero luego la suavizaba, mordía sus labios y los entre abría hasta que él al fin penetro su coño.
—¡Ah! —jadeo encajando las uñas en su espalda.
—Hace mucho que no te sentía así, joder, que buena estas Liana —jadea contra su cuello sudoroso.
Giovanni empieza a entrar y salir de su coño, toma el muslo derecho de ella y abre un poco más su cuerpo. Ambos estaban muy unidos, sudados y la química iba en aumento. La unión de sus sexos creaba un sonido delicioso lo que impulsaba a Giovanni a penetrarla sin contenerse.
Junta su frente con la de ella haciendo la penetración más intensa, Liana envuelve su cuello con un brazo y con el otro se aferra a la piel de su espalda clavando las uñas en su carne. Aquel acto sexual era devastador, impulsivo, de esos que dejaba agotado.
Las gotas de sudor corrían por la frente de Giovanni cayendo sobre el cuerpo de la rubia, pero él seguía dentro de su coño embistiéndolo de la manera más feroz y más violenta que podía.
Muerde los labios de ella al profesar que estaba a punto de correrse, Liana se hizo más estrecha y a juzgar por como lo estaba sujetando supo que no le faltaba mucho para alcanzar el orgasmo.
—Vas a llegar, lo puedo sentir —jadea agotado mientras entra y sale de ella.
—Sí, si… —logra decir manteniendo los ojos cerrados.
La cama se movía al compás de las embestidas, hasta que por fin el CEO eyacula dentro del coño de Liana, ella soltó un grito ahogado que le indicaba que también había alcanzado el clímax.
En seguida de eso la rubia suelta una sonrisa conjuntamente con el aliento, el CEO la ve sonreír y frunce el ceño.
—¿Qué? —se acomoda al lado de ella.
—¿Has quedado satisfecho?
—¿De ti? ¡Nunca! —responde voz ronca.
—Eso creí…—ella gira el cuerpo para queda frente a frente.
Giovanni detalla sus facciones, echa un mechón rebelde de cabello detrás de su oreja y luego termina por rosar sus labios con los nudillos. Las mejillas de Liana estaban muy rojas, y toda su cara sudada.
—Liana, cásate conmigo —le pide mirándola fijamente.
A la rubia se le apaga la sonrisa y amplía la mirada… ¿era cierto lo que oía? ¿Quería convertirla en su esposa?
—¿Quieres ser mi esposa, Liana? —insiste, ya que ella guardaba silencio.
—Giovanni… ¿me estás hablando en serio?
—Totalmente, me gustaría que te convirtieras en mi esposa Liana. Quiero que seas mi mujer.
Ella muerde la carne interna de sus labios, no se esperaba una noticia como esa. Creía que su relación con Giovanni se quedaría hasta el noviazgo, jamás pensó que él se atrevería a llegar más lejos.
—¿De verdad que no te importa que sea 20 años menor que tú?
—A ti nunca te importo mi edad, ¿Por qué me importaría la tuya? —posa su mano en su mejilla —. Ademas, ya no quiero seguir follando contigo a escondidas, te quiero en mi casa para que cuando llegue pueda cogerte como se debe.
—Hablarían de nosotros en todas partes.
—No me importa.
—Dirán que eres un pervertido por haberte casado con una mujer demasiado joven.
—Que hablen lo que quieran —sonríe con picardía.
La rubia se queda callada mientras lo ve.
—Yo no tengo esa experiencia que tienen esas esas mujeres con las que solías salir.

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