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Secreto indecente romance Capítulo 32

—Marcus es un idiota, papá. Trato de violarme, y cuando ese coche me atropello me dejo tirada en la calle a mi suerte. Si no hubiera sido por Giovanni, me hubiera muerto.

—¿Giovanni? ¿Así se llevan? —el rubio frota su rostro con impaciencia —. Ese maldito de Marcus vera de lo que soy capaz de hacer, pero ahora ese no es mi dolor de cabeza, si no; saber hasta donde llegaron ustedes dos.

La pareja se mira fijamente y guarda silencio ante la pregunta de James, este los mira a ambos y se desespera.

—Su hija es una mujer, James, ella sabía muy bien lo que estaba haciendo. Y yo no soy un crío—responde Giovanni seriamente—. Yo no la obligue a nada, lo que paso entre nosotros fue por mutuo acuerdo.

James aprieta la mandíbula para darse la vuelta, observa a su jefe con ojos de odio y siente unas profundas ganas de volver a golpearlo.

—Es un maldito desgraciado, como se atrevió a meterse con mi hija. ¿Acaso no pensó en la gran diferencia de edad que hay entre ustedes? —empieza a caminar hacia él en forma amenazadora —. No pensó que entre ustedes no hay futuro, su vida de mujeriego arruinara la vida de mi hija.

—Creo que esa decisión le pertenece a Liana y nadie más.

—No, usted con su manipulación la envolvió toda y por eso ella cedió. Mi hija es una chica ingenua, y usted es un hombre con mucha experiencia que supo cómo seducirla y por eso paso lo que pasó entre ustedes.

—Papá, no, eso no…

—¡Así fue! Yo la seduje, todo ha sido culpa mía. Todo esto lo que paso fue porque yo me obsesione con tu hija.

Liana oyó la seriedad en las palabras de Giovanni y sintió que su corazón se paralizo, la libro de todo. Pestañea y solo puede verlo dándose cuenta de que ahora lo amaba más que antes.

—Es un maldito —hace amago de volver a golpearlo, pero el CEO lo detiene y lo mira con fiereza.

—No es necesario que nos vayamos a los golpes, cuando podemos conversar esta situación.

—Aquí no hay nada que conversar, usted se larga de inmediato de aquí y no lo quiero ver cerca de mi hija. ¿Eso le queda claro?

—Liana es quien tiene que decidir eso.

Los hombres se enfrentan mirándose a los ojos. Y fue James quien termina por soltarse de las manos de Giovanni.

—Mi hija no tiene que decidir nada, puesto que ella no se volverá a involucrar con usted. Y por supuesto que no seguiré trabajando para su empresa, ahora entiendo porque demonios me mando a otra ciudad.

—El trabajo no tiene nada que ver con lo personal James, yo no lo estoy despidiendo de mi empresa. Puede seguir trabajando como siempre lo ha hecho.

Aquel hecho hizo que el pecho de Liana brincara de la emoción, Giovanni era todo un hombre.

—¡Claro! quiere verme la cara de idiota, desea que me quede trabajando para poder escabullirse e ir a ver a mi hija quien sabe a dónde. Por eso se ha desaparecido el día de su fiesta, cuando supo que ella quiso salir con un chico de su edad se cabreo, y es porque sabe que es lo mejor para ella, alguien joven, y no alguien que le doble la maldita edad.

—Ella tiene que decidir —vocifera apretando la mandíbula.

—Ahora encaja muchas cosas, desde un principio ha estado detrás de ella. ¿Por qué me devolvió el empleo? ¿Por mi hija?, ¿por acostarse con ella? ¡Ah! maldito infeliz, es un bastardo que no tiene honor.

James frota su rosto y cabello con impaciencia, descargaba su furia con Giovanni, aún seguía sin creer que ese bastardo sin dignidad hubiera podido meterse con su hija, que la envolviera de esa manera tan ruin.

—Abuso de su inocencia, quien sabe que mierda le dijo para convencerla. Mi hija es una chica buena, como se le ocurrió involucrarla, ella no es como esas mujerzuelas con las que suele salir. ¿Ahora qué hará? ¿Desechar a mi hija luego que se cansó de usarla?

—¡BASTA PAPÁ!

El grito de Liana hace que su padre se dé la vuelta para verla medio sentada en la cama… y ella lo ve con los ojos llorosos.

—Deja de decir todo eso, por favor, detente.

—Liana, por favor… —la voz de Giovanni sonó en susurro.

—Papá, yo me he enamorado de Giovanni.

Aquella confesión hizo que el CEO ensanchara la mirada y se paralizara. Se le queda mirando a Liana totalmente sorprendido.

Ella lo ve y medio sonríe lo que causa un fuerte estremecimiento en su corazón.

—Lo siento papá, lamento decepcionarte de esta manera, pero yo me enamore de Giovanni. No pude evitarlo, y luche contra este sentimiento, pero fue más fuerte que yo. ¡Yo lo amo!

Confiesa mirando únicamente al CEO con sus ojos llenos de lágrimas. No le importaba si él no le correspondía a sus sentimientos, pero deseaba que tanto su padre como él supieran lo que ella albergaba en su corazón.

—Liana, ¿pero qué estás diciendo niña? Eso no es posible. No sabes lo que estás diciendo.

—Se lo que digo padre, entiende que no soy una niña y estar con Giovanni me ha hecho ver muchas cosas que desconocía. No puedes culparlo de seducirme, porque la verdad es que yo deseaba que lo hiciera cada vez que estábamos a solas.

El CEO no daba crédito a lo que estaba oyendo, Liana confesaba sus verdaderos sentimientos y era muy sincera.

—No lo voy a permitir, hija, él es muy grande para ti. Entiende, ¿Cómo llevaran una vida cuando él te dobla la edad?

El padre se acerca a ella para hablarle muy cerca, Liana ve la preocupación reflejada en su rostro, sin embargo no se retractaría. Pero tenía en claro que sus sentimientos no eran recíprocos, y por esa razón creía que su padre no debía preocuparse.

—No debes preocuparte padre, lo que hubo entre Giovanni y yo ya se terminó. Y es que, él no me corresponde, así que no tienes por qué estar preocupado de nada.

James se sorprende por la madurez con la que habla su hija y a la vez noto ese deje de tristeza reflejado en su mirada, era evidente que Liana no le estaba mintiendo, y era más que claro que le estaba doliendo mucho no ser correspondida.

—Hija —susurra acariciando su mejilla —. Está bien, está bien, yo creo que es lo mejor. Ustedes no tendrían futuro, sería algo imposible.

—Liana…

La voz de Giovanni la hace levantar la mirada, el corazón de la rubia se acelera al verlo acercarse a la cama todo imponente. Llevando el labio partido y algo ensangrentado, Giovanni se aproximó a ella sin importarle nada.

—Yo… —ella traga saliva ante la duda de él—. No soy un hombre para mantener una relación estable con una mujer, lo sabes, te lo dije. Yo… —baja la mirada —. No soy bueno para nadie a largo plazo.

Sus palabras la terminaron de romper por dentro, aunque lo sabía, no dejaba de ser doloroso escucharlo. La rubia soltaba lágrima tras lágrima sin decir una palabra.

Capítulo 32 ¿Sabes en lo que te metes? 1

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