James pestañea reiteradas veces al escucharlo, lo ve alejarse rápido notando un aura peligrosa alrededor de su cuerpo. No tenía que ser muy inteligente para saber a quién iba a golpear, y la verdad es que no le importaba que lo hiciera.
El rubio suelta el aliento y termina por sentarse en la silla de espera, Marcus se merecía que le dieran una paliza era un cabron que no tuvo el valor de proteger a su hija. Al menos el accidente de su hija no pasó a nada grave, luego recuerda los sentimientos de ella, le iba a tocar aceptarlos, no quedaba de otra.
[…]
Puso el coche en marcha y salió disparado del estacionamiento de la clínica, condujo a gran velocidad en dirección a la calle donde Liana vivía…
Y no se demoró mucho en llegar, cuando estaciono el coche frente a la residencia de Liana busco con la mirada la maldita motocicleta de ese chico, hasta que dio con ella. Camino con pasos firmes hasta donde estaba el vehículo y vio movimiento dentro de la casa.
Se fue directo hasta la puerta y tocó con algo de violencia… de manera inmediata sale un rubio que al mirarlo frunce la mirada.
—¿Quién es usted? ¿Qué hace a esta hora en mi casa?
—¿Dónde está su hijo?
—¿Marcus? ¿Qué quiere con él?
—¿Quién es padre?
Cuando Giovanni lo escucho su sangre hirvió, empuja la puerta de un solo portazo y es cuando ve al chico. Y este al verlo ensancha la mirada del miedo, era de suponer que sabía porque estaba de visita en su casa.
—Oiga, ¿Qué demonios cree que está haciendo? Llamare a la policía —musita el padre del chico.
Y antes de que pudiera decir otra cosa, el CEO planta un golpe justo en la cara del chico quien cae el suelo de forma violenta.
—Llame a la policía, creo que su hijo tiene mucho que explicar, ¿no es así, Marcus? —el joven se tapa la nariz por la cual brota una cantidad importante de sangre, pero le mantiene la mirada a Giovanni.
—¡Se ha vuelto loco maldito desgraciado! Como se atreve a venir a mi casa a golpear a mi hijo de esa manera —el padre y la madre se inclinan hacia el muchacho.
—Porque no se los dices tú Marcus, estoy seguro que tienes una buena historia que contarles a tus padres. De igual forma Liana le contará todo a la policía en cuanto salga de la clínica, y re diré una cosa, será mejor que te mantengas bien alejado de ella y que te busques un buen abogado.
—¿Liana? ¿Liana Parker? —pregunta la madre del joven algo preocupada.
Giovanni se da la vuelta y sale de la casa, no se sentía satisfecho, pero al menos le rompió la nariz a ese hijo de puta.
Mientras que él se alejaba, el padre de Marcus observa a su hijo al mismo tiempo que lo ayudaba a ponerse en pie.
—¿Qué diablos has hecho, Marcus?
—¿Qué le hiciste a esa muchacha? —interroga la madre.
El rubio se limpia la nariz y sin mirar a sus padres sabe que estaba metido en serios problemas; por un momento pensó que Liana no iba sobrevivir a ese accidente, pero se había equivocado.
< Maldita sea>
[…]
Una semana después, Liana fue dada de alta de la clínica. Y con ayuda de su padre y de Giovanni la joven fue llevaba hasta la casa en el coche del CEO.
En cuanto Giovanni la acostó en la cama termino por sentarse a su lado.
—Estar aquí sentado en tu cama me trae recuerdos muy calientes—le dice en voz baja.
—Mi padre está cerca, no deberías de estar hablando de esas cosas.
—He deseado mucho tu mejoría, no veo la hora de follar contigo como antes.
—¿Sin contrato?
—Sin convenio…
Ambos sonríen e intentan acercarse para darse un beso, pero escuchan los pasos de James y se alejan.
—No creo que este preparado para vernos así —dice ella.
Lo que lleva al CEO a pensar en algo…
—Bueno, ya nos trajo, no creo que sea necesario que se quede por más tiempo aquí —dice James apareciendo en el cuarto.
—Papá —reprocha la rubia algo irritada.
—Está bien, tengo que irme, tengo una reunión en un par de horas.
Liana asiente y por iniciativa de ella acuna la mejilla del CEO para plantar un beso.
En lo que Giovanni se encuentra en la sala espera por James a que saliera, no más al verlo lo enfrenta.
—Escucha James, puedes regresar a tu puesto cuando quieras. Y no lo veas de la manera en la que lo estás pensando, en la empresa seré tu jefe no el novio de tu hija. ¿De acuerdo?
—Eso será bastante difícil.
—No creo que quieras quedarte sin empleo, por otro lado, debes entender que yo estoy con Liana y que ella quiere estar conmigo. Sé que es algo difícil, pero no puedes sentirse incomodo por mi presencia. Pretendo venir a verla todos los días.

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