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Secreto indecente romance Capítulo 33

James pestañea reiteradas veces al escucharlo, lo ve alejarse rápido notando un aura peligrosa alrededor de su cuerpo. No tenía que ser muy inteligente para saber a quién iba a golpear, y la verdad es que no le importaba que lo hiciera.

El rubio suelta el aliento y termina por sentarse en la silla de espera, Marcus se merecía que le dieran una paliza era un cabron que no tuvo el valor de proteger a su hija. Al menos el accidente de su hija no pasó a nada grave, luego recuerda los sentimientos de ella, le iba a tocar aceptarlos, no quedaba de otra.

[…]

Puso el coche en marcha y salió disparado del estacionamiento de la clínica, condujo a gran velocidad en dirección a la calle donde Liana vivía…

Y no se demoró mucho en llegar, cuando estaciono el coche frente a la residencia de Liana busco con la mirada la maldita motocicleta de ese chico, hasta que dio con ella. Camino con pasos firmes hasta donde estaba el vehículo y vio movimiento dentro de la casa.

Se fue directo hasta la puerta y tocó con algo de violencia… de manera inmediata sale un rubio que al mirarlo frunce la mirada.

—¿Quién es usted? ¿Qué hace a esta hora en mi casa?

—¿Dónde está su hijo?

—¿Marcus? ¿Qué quiere con él?

—¿Quién es padre?

Cuando Giovanni lo escucho su sangre hirvió, empuja la puerta de un solo portazo y es cuando ve al chico. Y este al verlo ensancha la mirada del miedo, era de suponer que sabía porque estaba de visita en su casa.

—Oiga, ¿Qué demonios cree que está haciendo? Llamare a la policía —musita el padre del chico.

Y antes de que pudiera decir otra cosa, el CEO planta un golpe justo en la cara del chico quien cae el suelo de forma violenta.

—Llame a la policía, creo que su hijo tiene mucho que explicar, ¿no es así, Marcus? —el joven se tapa la nariz por la cual brota una cantidad importante de sangre, pero le mantiene la mirada a Giovanni.

—¡Se ha vuelto loco maldito desgraciado! Como se atreve a venir a mi casa a golpear a mi hijo de esa manera —el padre y la madre se inclinan hacia el muchacho.

—Porque no se los dices tú Marcus, estoy seguro que tienes una buena historia que contarles a tus padres. De igual forma Liana le contará todo a la policía en cuanto salga de la clínica, y re diré una cosa, será mejor que te mantengas bien alejado de ella y que te busques un buen abogado.

—¿Liana? ¿Liana Parker? —pregunta la madre del joven algo preocupada.

Giovanni se da la vuelta y sale de la casa, no se sentía satisfecho, pero al menos le rompió la nariz a ese hijo de puta.

Mientras que él se alejaba, el padre de Marcus observa a su hijo al mismo tiempo que lo ayudaba a ponerse en pie.

—¿Qué diablos has hecho, Marcus?

—¿Qué le hiciste a esa muchacha? —interroga la madre.

El rubio se limpia la nariz y sin mirar a sus padres sabe que estaba metido en serios problemas; por un momento pensó que Liana no iba sobrevivir a ese accidente, pero se había equivocado.

< Maldita sea>

[…]

Una semana después, Liana fue dada de alta de la clínica. Y con ayuda de su padre y de Giovanni la joven fue llevaba hasta la casa en el coche del CEO.

En cuanto Giovanni la acostó en la cama termino por sentarse a su lado.

—Estar aquí sentado en tu cama me trae recuerdos muy calientes—le dice en voz baja.

—Mi padre está cerca, no deberías de estar hablando de esas cosas.

—He deseado mucho tu mejoría, no veo la hora de follar contigo como antes.

—¿Sin contrato?

—Sin convenio…

Ambos sonríen e intentan acercarse para darse un beso, pero escuchan los pasos de James y se alejan.

—No creo que este preparado para vernos así —dice ella.

Lo que lleva al CEO a pensar en algo…

—Bueno, ya nos trajo, no creo que sea necesario que se quede por más tiempo aquí —dice James apareciendo en el cuarto.

—Papá —reprocha la rubia algo irritada.

—Está bien, tengo que irme, tengo una reunión en un par de horas.

Liana asiente y por iniciativa de ella acuna la mejilla del CEO para plantar un beso.

En lo que Giovanni se encuentra en la sala espera por James a que saliera, no más al verlo lo enfrenta.

—Escucha James, puedes regresar a tu puesto cuando quieras. Y no lo veas de la manera en la que lo estás pensando, en la empresa seré tu jefe no el novio de tu hija. ¿De acuerdo?

—Eso será bastante difícil.

—No creo que quieras quedarte sin empleo, por otro lado, debes entender que yo estoy con Liana y que ella quiere estar conmigo. Sé que es algo difícil, pero no puedes sentirse incomodo por mi presencia. Pretendo venir a verla todos los días.

Capítulo 33 Sexo impaciente 1

Capítulo 33 Sexo impaciente 2

Y la realidad era que su demanda no tenía tanto sentido para lo que él hizo…

Liana hace amago de regresar al sofá cuando percibe que un deportivo aparca frente de su casa, de la nada una sonrisa surca de sus labios al ver a su novio bajarse del automóvil con aquella elegancia e insolencia a la vez que la derretía.

Se estuvo preguntando cuando pretendía visitarla luego de que su padre se marchara a trabajar… la rubia se dispone abrir la puerta cuando lo ve encaminarse hasta su casa, y justo abre la misma cuando él pisaba el primer escalón de la escalera de la casa.

—¿Me estabas esperando? —pregunta con una ceja arqueada y mirada morbosa.

—Te has tardado mucho en venir —responde con una sonrisa picante.

Giovanni relame sus labios e ingresa en la residencia de Liana, cierra la puerta a sus espaldas y es cuando la rubia abalanza su cuerpo contra el suyo. El CEO la abraza y ambos juntan sus labios en un beso fiero y lujurioso, de esos que despiertan el deseo.

El castaño no pierde el tiempo y toma a la rubia por la curva de sus nalgas para elevarla del suelo mientras que ella envuelve su cuello con sus brazos. Con ella en brazos camina hasta su habitación y en segundos ya estaban tumbados sobre la cama.

El CEO se cuela entre sus muslos mientras que toca su cuerpo de manera lenta y tortuosa hasta alcanzar una de sus tetas y apretarlas con fuerza.

—Liana no te imaginas lo mucho que te he deseado todos estos días, me he vuelto loco pensando en el momento de tenerte así solita para mí —gruñe, para luego morder su labio inferior con rudeza.

—Yo también te estuve esperando, Giovanni. No veía el día en que me hicieras el amor, y me hicieras sentir tuya.

—Lamento la demora, pero es que tu padre no me deja respirar. ¡Pero debes saber que tú eres mía! —musita sujetando su mandíbula con fuerza —. Eres mía, Liana.

Dichas esas palabras le sube el vestido hasta la altura de su cintura y segundos después le hace a un lado la pantaleta para penetrar su coño con uno de sus dedos.

—Estás muy húmeda, eso confirma que toda tu me perteneces—susurra moviendo su dedo en su interior al mismo tiempo que Liana arquea su cuerpo ante la embestida.

—Giovanni —se le secan los labios al volver a sentir esa placentera sensación con ese hombre.

El CEO detalla sus expresiones de placer y le enciende la sangre, muerde sus propios labios al verla disfrutar. Vuelve a besar sus labios mientras siente la tibieza del interior del coño de Liana.

Capítulo 33 Sexo impaciente 3

Al ver sus tetas descubiertas con esos pezones erguidos y todos rosados se inclina hacia ellos para meterse uno a la boca y chupárselo con fuerza; justamente en ese momento ella gime con pujanza al mismo tiempo que arquea su cuerpo hacia él.

—¡Ahhhh! —jadea, aferrándose a la almohada. Mantiene los ojos cerrados al tiempo que devora sus propios labios al sentir la lengua de Giovanni rozar su pezón.

El CEO chupa un pezón y luego pasa al otro hasta que se sacia de ellos, seguidamente baja la pantaleta de Liana dejando libre su coño. Abre sus muslos de par en par y se cuela entre ellos para introducir su lengua en el interior de su vagina palpitante.

Una vez estando dentro de ella, empieza a succionar los labios vaginales creando un sonido morboso y erótico que enciende los sentidos depravados de ambos.

—¡Ah! Giovanni, Giovanni —clama su nombre mientras se aferra a su cabello con impaciencia.

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