Era verdad, la Manada Creciente Plateado y la Manada Luna Roja se habían fusionado en una manada con Gavin siendo el Alfa, y seguiría así hasta que a Luna Roja le fuese designada un Alfa. Aunque me sentía mejor sabiendo que Ethan estaba fuera de la carrera.
—Ahora que Sammy ya no es un factor, ¿mi padre te dejará mudarte de vuelta? —Preguntó Irene—. Me podría servir tener ayuda extra con esta bebé. Quiero decir, el Gamma Erik ha sido útil... pero necesito otra chica para asistencia.
—¿Qué hay de las sirvientas? —Pregunté.
Rodó los ojos ante la idea antes de que sus ojos se fijaran en mí.
—Son inútiles a menos que sea sobre trabajo doméstico, no saben nada sobre bebés. Están tan perdidas como yo. —Murmuró.
—Bueno, estaré feliz de ayudar cuando esté aquí —dijo Nan encogiéndose de hombros—. No me molesta.
—Yo también puedo ayudar. No sé si mudarme sea buena idea ahora mismo, pero definitivamente estaré por aquí para ayudarte también, Irene. No se espera que cuides a su bebé tú sola. No se debería esperar que cuides a su bebé para nada. No estuvo bien que Stella te hiciera esto.
Irene asintió.
—Mi papá está tratando de encontrar a alguien para adoptarla —dijo suavemente—. Me dijo que este arreglo es algo temporal.
Asentí, asumiendo que así era. Dudaba que Gavin quisiera que su hija se convirtiera en una madre soltera, escondida en su mansión, cuidando a la bebé de su ex.
—Bueno, hasta que eso pase, estaremos felices de ayudarte. —Le aseguré.
Sonrió pensativamente mientras veía entre nosotras dos.
—Nunca he tenido un grupo de amigas antes —susurró, con sus ojos llenándose de lágrimas—. Estoy tan agradecida por ustedes dos, chicas.
—Bueno, nos tienes ahora —dijo Nan, devolviendo su sonrisa—. Y será de por vida.
***
Punto de Vista en Tercera Persona


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