Punto de vista de Gavin
Sentí como si alguien me clavara una espada entre las costillas al escuchar que Judy quería ir a la Mansión Blackwell. Mi lobo reaccionó de inmediato, sentí su gruñido en mi mente, ese instintivo empuje que aparecía cada vez que algo amenazaba a mi compañera.
—No voy a dejar que vayas a esa mansión, Judy —le dije con firmeza. No era una orden como Alfa; era una verdad absoluta. Pero aun así, sabía que ella no iba a rendirse tan fácilmente.
—Necesito respuestas, Gavin —sus ojos buscaron los míos, pidiéndome que entendiera—. Si no voy, puede que nunca sepa qué pasó con mi familia.
—¿Y por qué crees que ellos saben algo? ¿Qué te hace pensar que los Blackwell tienen respuestas?
—Porque Selene vino a verme hoy y me contó un sueño que tuvo —soltó de pronto.
Sentí un escalofrío subirme por la espalda. —¿Selene Blackwell estuvo aquí? ¿En mi territorio?
Ella ladeó la cabeza con ese gesto incrédulo tan suyo. —Gavin, por favor... son Blackwell. No siguen reglas ajenas y tú lo sabes mejor que nadie.
Sí, lo sabía. Siempre lo había sabido.
—¿Qué quería? —pregunté, sin ocultar mi desconfianza.
—Soñó conmigo —explicó—. Dijo que llevaba la Gema Lunar, y una sombra intentaba arrancármela, pero la gema la quemaba. Quiero averiguar por qué, siento que su sueño se conecta con los míos.
Me quedé en silencio pensando, aunque no me gustaba para nada.
—¿Y qué crees que vas a descubrir allá que no te haya dicho ya? ¿Qué necesidad tienes de ir mañana?
Judy desvió la mirada y mordió su labio, un gesto que me indicó que no quería decir algo. La rodeé y me puse delante de ella.
—Dime qué pasa, siento que hay algo más.
Respiró hondo.
—Sí... hay algo más. Quiero tomar clases para ser Luna.


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