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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 815

Punto de vista de Gavin

Sentí como si alguien me clavara una espada entre las costillas al escuchar que Judy quería ir a la Mansión Blackwell. Mi lobo reaccionó de inmediato, sentí su gruñido en mi mente, ese instintivo empuje que aparecía cada vez que algo amenazaba a mi compañera.

—No voy a dejar que vayas a esa mansión, Judy —le dije con firmeza. No era una orden como Alfa; era una verdad absoluta. Pero aun así, sabía que ella no iba a rendirse tan fácilmente.

—Necesito respuestas, Gavin —sus ojos buscaron los míos, pidiéndome que entendiera—. Si no voy, puede que nunca sepa qué pasó con mi familia.

—¿Y por qué crees que ellos saben algo? ¿Qué te hace pensar que los Blackwell tienen respuestas?

—Porque Selene vino a verme hoy y me contó un sueño que tuvo —soltó de pronto.

Sentí un escalofrío subirme por la espalda. —¿Selene Blackwell estuvo aquí? ¿En mi territorio?

Ella ladeó la cabeza con ese gesto incrédulo tan suyo. —Gavin, por favor... son Blackwell. No siguen reglas ajenas y tú lo sabes mejor que nadie.

Sí, lo sabía. Siempre lo había sabido.

—¿Qué quería? —pregunté, sin ocultar mi desconfianza.

—Soñó conmigo —explicó—. Dijo que llevaba la Gema Lunar, y una sombra intentaba arrancármela, pero la gema la quemaba. Quiero averiguar por qué, siento que su sueño se conecta con los míos.

Me quedé en silencio pensando, aunque no me gustaba para nada.

—¿Y qué crees que vas a descubrir allá que no te haya dicho ya? ¿Qué necesidad tienes de ir mañana?

Judy desvió la mirada y mordió su labio, un gesto que me indicó que no quería decir algo. La rodeé y me puse delante de ella.

—Dime qué pasa, siento que hay algo más.

Respiró hondo.

—Sí... hay algo más. Quiero tomar clases para ser Luna.

—Amo que tú lo pienses —me interrumpió suavemente—. Pero tú eres el Alfa más fuerte y el L

ican más poderoso. Yo también quiero estar a la altura... por ti, por esta manada. Unas lecciones no me van a hacer daño, y a Irene le sirven para distraerse, las dos lo necesitamos.

Me rendí, ella tenía esa determinación que conocía tan bien.

—De acuerdo —acepté al fin—. Si crees que necesitas esas clases, no voy a detenerte.

Sus hombros se relajaron, estaba más tranquila.

—Y mañana iré a la Mansión Blackwell. Selene también quiere enseñarme y... necesito saber más.

Fruncí el ceño, esa idea no me gustaba para nada.

Pero esa mirada suya... era imposible frenarla cuando tomaba una decisión, y esa terquedad suya era parte de lo que más amaba.

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