Llovió toda la noche.
El sonido de la lluvia arrulló a Daisy y le permitió dormir como nunca.
Cuando despertó por la mañana, Susana ya tenía listo el desayuno.
—Qué bueno que te quedaste a dormir anoche —comentó Susana mientras servía café—. Esta mañana vi unos videos y fotos que compartieron en el grupo de vecinos, ¡estaba de miedo! Un tramo de la calle se vino abajo y hasta hubo carros que cayeron en el socavón. No sé si hubo heridos.
Al final, soltó un suspiro.
—Y no sé si Oli pasó algún peligro anoche.
Daisy no supo qué responder a eso, así que prefirió guardar silencio.
Después de desayunar, Daisy se despidió de Susana y salió de casa.
El GPS del carro le avisó que tenía que tomar otra ruta. Decía que el camino principal estaba intransitable por el colapso de la calle.
Ese día llegó más tarde de lo habitual a la oficina. Apenas cruzó la puerta, la recepcionista le avisó que tenía una visita.
Era Yeray.
Daisy se sorprendió al verlo.
Yeray le explicó con una sonrisa:
—Estos días he estado ocupado con los asuntos del Banco Unión Central y no he podido conocer bien tu empresa. Si tienes tiempo, presidenta Ayala, ¿me podrías mostrar las instalaciones?
—Claro que sí, pero te va a tocar esperarme como media hora. Tengo que entrar a una reunión matutina.
—No te preocupes, tengo tiempo de sobra hoy.
Mientras Daisy se dirigía a la sala de juntas, Luis le marcó a Yeray para preguntarle si tenía tiempo ese día.
Le contó que en PixelArtes Studios iban a hacer una conferencia de prensa y le pidió que fuera a acompañar a Vanesa.
Yeray ni lo pensó.
—No puedo —le soltó.
—¿Y ahora qué haces? Siempre estás ocupado —insistió Luis.
—Voy a revisar cómo van las empresas con las que colaboramos.
Luis no lograba entender.
—¿En serio tienes que ir tú personalmente a esas visitas? Mejor vente para acá.
—Si estás tú, ¿qué más da? Yo tengo cosas que hacer. Te cuelgo.
Luis ni siquiera alcanzó a replicar cuando Yeray ya había cortado la llamada, sin darle chance de decir más.
Pensó en volverle a llamar, pero calculó que Yeray no le contestaría, así que optó por comunicarse con la secretaria de Yeray para averiguar a qué empresa iba a visitar ese día.
La secretaria le respondió:


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