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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 369

Después de platicar con Pablo, Daisy le pidió a Miguel que le organizara el material de la conferencia de lanzamiento de Dream. Quería verlo con sus propios ojos.

Miguel, titubeando, trató de disuadirla.

—Mejor ni lo veas, la verdad. No tiene nada de interesante.

—¿Por qué? —preguntó Daisy, extrañada.

Miguel frunció los labios, murmurando con fastidio.

—Era una conferencia de un videojuego y la terminaron convirtiendo en un show sobre relaciones amorosas…

Daisy, sin perder la calma, insistió en que le mandara el material completo.

La primera parte de la conferencia sí trató sobre Dream, pero todo cambió cuando un reportero sacó el tema equivocado. En un abrir y cerrar de ojos, el evento se volvió una especie de rueda de prensa sobre la vida sentimental de alguien.

Al parecer, a Miguel le dio tanto coraje que recortó el video, eliminando toda la segunda mitad.

Por si acaso se había perdido algo, Daisy decidió buscar por su cuenta el perfil oficial de Dream en TikTok.

El video con más likes no tenía nada que ver con el juego.

A punto de deslizar el dedo para saltar a otro contenido, Daisy se detuvo. De repente, en pantalla apareció Oliver.

El pulso de Daisy se congeló por un instante.

Y, justo después, escuchó la famosa declaración de Oliver.

[“Ella es tan increíble que no podría atarla a un matrimonio. Aunque nos casáramos, ella seguiría siendo libre, con su propio espacio para volar alto.”]

Daisy bajó la mirada y dejó escapar una risa irónica. Qué discurso tan apasionado, pensó.

Así que, cuando Oliver ama de verdad, se transforma en este hombre devoto e inspirador.

Le resultaba casi cómico. Después de más de siete años de relación, era la primera vez que veía ese lado de Oliver.

Pero ya no le importaba.

Daisy deslizó el video y fue a revisar el contenido y los comentarios sobre Dream.

—¿No fue esa Vanesa la que perdió contra ti en dos proyectos seguidos? ¿Y ahora ya está estrenando nuevo proyecto? Esa mujer es como una cucaracha, no importa cuántas veces la aplasten, siempre se levanta.

Daisy soltó una risita.

—Es que tiene quien la respalde, y le dan los mejores contactos y recursos. Así se caiga mil veces, Oliver siempre la ayuda a levantarse.

—¡Y tú todavía te lo tomas con humor! —Camila sonaba indignada—. Yo no puedo quedarme tranquila viendo cómo esos dos andan presumiendo su amor por todos lados. Es que no se vale, Daisy. Tú estuviste siete años con Oliver y nunca te reconoció ante el mundo, ni hablar de presentarte como su pareja oficial.

En ese entonces, Daisy realmente había perdido la dignidad: le propuso matrimonio y hasta aceptó casarse en secreto.

Aun así, a Oliver nunca le preocupó su sentir.

Y ahora, para colmo, andaba por ahí presumiendo a la otra sin el menor reparo, como si Daisy nunca hubiera existido.

¿Cómo no iba a estar furiosa Camila? Le daban ganas de hacer justicia por su propia mano.

Daisy trató de tranquilizarla.

—Déjame te cuento algo bueno, a ver si así te relajas un poco.

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