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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 408

Vanesa tampoco esperaba que su tía y Daisy terminaran en un pleito, así que arrugó la frente, visiblemente incómoda.

Al voltear hacia Oliver, su mirada era un llamado silencioso de auxilio.

Daisy también lo miró, pero sus ojos proyectaban una distancia helada, como si no le importara en absoluto.

Oliver, por su parte, no mostró ni la más mínima emoción. Apenas levantó la mirada hacia Daisy y, con una expresión impasible y serena, comentó:

—Revisen las cámaras de seguridad.

Lo dijo como si fuera un simple espectador, sin tomar partido.

La mujer de mediana edad, sin embargo, lo interpretó como un respaldo a su causa. De inmediato se sintió más segura y alzó la voz:

—¿Sabes quién es él? ¡Es el presidente de Grupo Prestige! Grupo Prestige tiene el mejor grupo de abogados de San Martín, ¡van a demandar y van a ver lo que es bueno!

Daisy respondió con una sonrisa tranquila:

—Pues inténtenlo, a ver quién termina perdiendo.

La mujer estaba a punto de explotar, cuando un trabajador de limpieza se acercó y dijo:

—Por favor, tengan cuidado, hay agua en el piso. Cuando estaba limpiando hace rato se me cayó el balde y fui corriendo por la mopa para limpiar, se me olvidó poner el anuncio de precaución.

Sus palabras enfriaron el ambiente de golpe.

Sobre todo la tía de Vanesa, que puso una cara memorable.

Miguel, ahora que su nombre quedaba limpio, la miró con enojo, casi echando chispas.

La mujer, sin saber qué hacer, volvió a buscar el apoyo de Vanesa.

Vanesa dudó por un momento, pero entonces Azucena tomó la palabra:

—Bueno, parece que todo fue un malentendido. Mejor pídele disculpas a la muchacha, ya.

La mujer torció los labios, incómoda.

—Esa blusa la acabo de comprar…

—¡Ya pide disculpas! —le exigió Azucena, con un tono firme e inapelable.

Aunque fuera su cuñada, la mujer no tuvo más remedio que obedecer. Después de todo, Azucena tenía mucha influencia en la familia Galván y sus palabras llevaban peso.

—Perdón —soltó la mujer, sin ganas y sin mostrar ni un poquito de remordimiento.

—¿Eso es todo? —Daisy la miró con una chispa de dureza en los ojos.

La mujer, ya de por sí molesta, se plantó desafiante:

Capítulo 408 1

Capítulo 408 2

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