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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 448

Y Oliver, evidentemente, era ese salvavidas.

Por eso le pedía ayuda.

Pero en ese preciso instante, Oliver también estaba observando a Daisy en el escenario, su perfil elegante no revelaba emoción alguna.

Sin embargo, escuchaba con atención.

Tan absorto estaba que no oyó su voz.

Esta escena hizo que Vanesa apretara los puños inconscientemente y alzara la voz.

—Oli, no me siento bien.

Solo entonces Oliver pareció volver en sí. Sus ojos, antes fríos y distantes, recuperaron gradualmente su calidez al encontrarse con la mirada de ella.

—¿Qué pasa?

—No me siento bien.

—Te acompaño al hospital —decidió Oliver sin dudarlo.

Al ver que se disponían a marcharse, Fernando preguntó:

—¿Ya se van? La conferencia acaba de empezar.

—Vane no se siente bien, la llevaré al hospital. Ustedes sigan conversando —explicó Oliver.

Y sin esperar la respuesta de Fernando, se fue con Vanesa.

Desde el escenario, Daisy tenía una vista panorámica de todo el salón, por lo que podía ver quién se quedaba y quién se iba.

Sin embargo, no le prestó demasiada atención. Tras finalizar su discurso, invitó al señor Joel a subir al escenario.

Debido a que Joel tenía el pie lesionado y le costaba moverse, Daisy fue personalmente a ayudarlo.

Valerio, que había notado este detalle, le preguntó a Benjamín con el ceño fruncido:

—¿El señor Téllez está herido?

Benjamín, con la mente puesta en Vanesa, que se había marchado a mitad del evento, no se había percatado de nada y respondió con indiferencia:

—¿Ah, sí?

—¿No te diste cuenta de que cojea un poco?

La observación de Valerio hizo que Benjamín se fijara más y, efectivamente, algo no andaba bien.

—Con razón Daisy no se ha separado del señor Téllez y no ha podido atender a los demás invitados. Era para cuidarlo a él —comprendió Valerio de repente.

Benjamín dudó un instante.

Aunque no mencionó a nadie por su nombre, todos sabían a quién se refería.

Los ojos de Benjamín se oscurecieron y su corazón se agitó.

—Tras una cuidadosa deliberación —continuó Joel—, he decidido colaborar con Cosmovisión Financiera Guaraní para desarrollar conjuntamente la nueva generación de chips de computación.

¡Esta era la segunda bomba de la noche!

La primera, por supuesto, había sido la aparición de Daisy como promotora de la conferencia.

Y, sorprendentemente, ¡ambas bombas estaban relacionadas con ella!

Por primera vez, Benjamín miró a Daisy con otros ojos.

Una extraña sensación, imposible de ignorar, comenzó a extenderse por su interior.

No entendía por qué Joel había elegido a Cosmovisión Financiera Guaraní.

Tanto el Consorcio El Faro como el Grupo Imperial eran superiores a Cosmovisión Financiera Guaraní.

A su edad, Joel debía entender perfectamente el dicho de que un pájaro sabio elige su árbol.

Pero pronto, Benjamín obtuvo su respuesta.

***

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