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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 538

Manuel conocía al doctor Ferrer desde hacía mucho tiempo, así que entendía un poco su carácter.

Realmente era un viejo excéntrico: arrogante por su talento y hacía siempre lo que le venía en gana.

Encajaba a la perfección con el estereotipo que la gente tenía de los genios.

***

Cuando Andrés López terminó la última presentación, tuvo una llamada con Daisy para informarle sobre el trabajo.

Ahora solo quedaba esperar la revisión final del comité de la comisión de valores.

Por cómo pintaba la situación, no debería haber ningún problema.

—Hicieron un gran trabajo. Ya le pedí a Miguel que les avise a todos que se tomen una semana de vacaciones. Un viaje de equipo, todos los gastos pagados por la empresa.

—¿Y tú? —preguntó Andrés—. ¿No vienes a relajarte un poco?

—Estoy preparando mi examen de posgrado, no puedo ir a ningún lado.

—Entonces yo también me quedo…

—¡Tú tienes que ir! —lo interrumpió Daisy antes de que terminara—. Al menos uno de los dos debe estar, si no, ¿quién los controla?

Andrés no tuvo más remedio que aceptar.

Apenas Daisy colgó, recibió una llamada de Camila Benítez.

Contestó mientras seguía escribiendo su tesis, haciendo dos cosas a la vez sin problema.

—Amiga, ¡no sabes a quién me encontré hoy!

Camila nunca había sido buena para guardar secretos.

Si Daisy no le preguntaba, ella misma no aguantaría y lo soltaría todo como una regadera.

—¡Me encontré a Oliver con la zorra de Espinosa!

—¡Es que de verdad no tienen vergüenza! ¡Como si San Martín no fuera suficiente para su show, ahora se vienen a Puerto Real a presumir su amor!

—¡No tienes idea de lo repugnantes que estaban en esa cena!

—Y para colmo, había gente preguntándoles por su historia de amor. ¡Yo no podía dejar de pensar en quién querría saber los detalles de cómo te pusieron el cuerno!

—Y la zorra esa, todo el tiempo diciendo “nuestro Oli”. ¡Cualquiera pensaría que ya están casados! Y no te creas, alguien de verdad les preguntó por qué no se habían casado si se querían tanto.

—Es un inversionista que es… pariente.

—¿Tienes parientes ricos?

—…Son nuevos ricos. Les expropiaron unos terrenos y consiguieron algo de dinero.

Cuando el sonido de las teclas se reanudó, Camila suspiró aliviada.

Por fin había logrado despistarla.

La llamada no afectó en lo más mínimo a Daisy. Cuando terminó, se sumergió de nuevo por completo en su tesis.

A la mañana siguiente, recibió una llamada de su abogado. Había novedades en el caso.

El conductor del BMW blanco que había resultado herido había cambiado su declaración. Ahora insistía en que había actuado por su cuenta y que Victoria no tenía nada que ver.

¡Era muy probable que Victoria fuera absuelta!

Esas pocas palabras hicieron que el rostro de Daisy se helara.

Con razón Oliver no había vuelto a buscarla. ¡Había encontrado una nueva salida!

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