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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 837

Daisy Ayala levantó la cabeza para mirarlo. Él estaba a contraluz, su rostro de facciones marcadas se perdía en la oscuridad, haciéndolo irreconocible. Pero Daisy murmuró su nombre:

—Oliver Aguilar, ¿no te habías ido?

Con el alcohol ya haciéndole efecto, estaba agachada en el suelo y se balanceaba ligeramente sin darse cuenta. En su mirada borrosa, las luces detrás de él temblaban sin parar.

—¿Querías que me fuera? —Oliver clavó la vista en sus mejillas sonrojadas por el alcohol, y su mirada se volvió un poco más intensa.

Daisy puso cara de frustración. Parecía ser una pregunta muy difícil de responder.

Oliver decidió cambiar el enfoque:

—Entonces, ¿quieres que me quede?

Daisy seguía viéndose frustrada:

—No lo sé.

Oliver esbozó una ligera sonrisa.

—Tomaré eso como un sí.

No muy lejos, comenzaron a estallar fuegos artificiales, iluminando el cielo nocturno azul oscuro. Daisy, atraída por las luces, giró la cabeza para mirar. No importaba cuántas veces los viera, los fuegos artificiales de Puerto Victoria siempre la dejaban maravillada.

Aprovechando el momento, Oliver le preguntó:

—¿Quieres ir a verlos?

Daisy asintió con sinceridad.

—Ven conmigo. —Él le tendió la mano.

La mirada de Daisy se detuvo apenas un segundo en la mano de él, que llevaba un vendaje, antes de levantar la suya para tomarla.

Claudio Méndez sacó el coche, pero al no encontrar a Daisy por ningún lado, no le quedó más remedio que marcarle a su celular. El teléfono sonó durante un buen rato, pero nadie contestó. Claudio estaba pensando si enviar a sus hombres a buscarla cuando recibió una llamada de Camilo Ferrer.

—Esta noche no hace falta que sigan a Daisy, retira a los demás también —ordenó Camilo.

Claudio, que siempre acataba sus órdenes sin chistar, respondió:

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