—¡El asesino estaba imitando la fuerza de Abel al golpear a Elliak!
El padre y sus hijos fruncieron el ceño al mismo tiempo. Alguien capaz de hacer algo así era, sin duda, un experto.
Aspen, Gael y Ledo podían hacerlo, pero ni siquiera sus guardaespaldas más entrenados serían capaces.
Ledo preguntó emocionado:
—Mami, ¿esto significa que ya podemos limpiar el nombre del señor Abel?
Carol negó con la cabeza.
—No soy abogada y no entiendo mucho de leyes, así que no sé si esto servirá para exculpar a Abel. Pero una cosa es segura: este descubrimiento definitivamente lo favorece.
Laín intervino: —Mami tiene razón, pero si solo contamos con esto, me temo que seguirá siendo difícil sacar al señor Abel. Después de todo, el hombre murió en su propiedad, lo que lo convierte en sospechoso de haber ordenado a otros que cometieran el crimen.
—¡La policía seguramente seguirá investigando!
Al oír esto, Carol frunció el ceño. No había pensado en la posibilidad de que lo acusaran de «ordenar a otros que cometieran el crimen».
Creía que, al encontrar pruebas en el cuerpo que demostraran que Abel no fue quien lo mató, podría librarlo de toda sospecha.
Ledo se alteró al escucharlo.
—Entonces, ¿qué hacemos? Mami ha encontrado una prueba tan directa, ¡y aun así no es suficiente para limpiar el nombre del señor Abel! ¿Qué más se puede hacer?
Laín y Miro dijeron al unísono: —Encontrar al asesino.
Ledo y Carol: ...
Ledo reflexionó un momento y dijo:
—Esa es, sin duda, la forma más directa. Si encontramos al asesino y podemos probar que fue él quien lo mató, el señor Abel quedaría libre de sospecha de inmediato.
Tesoro, preocupada, preguntó: —¿Pero cómo vamos a encontrar al asesino?
Todos se quedaron en silencio.
Después de un momento, Aspen habló:
—No es común encontrar a expertos de este calibre. En todo Puerto Rafe no hay muchos. Le diré a Gael que empiece a investigar.
Carol preguntó: —¿Y si el asesino no es de Puerto Rafe?
Aspen respondió:
—Eso también es fácil de rastrear. Cualquiera que venga de fuera a Puerto Rafe deja un registro. Podemos investigarlo a través del departamento de transporte.
Carol volvió a preguntar: —¿Y si entró ilegalmente y no se puede rastrear?
Aspen dijo: —En Puerto Rafe los controles son estrictos, es muy difícil que alguien entre ilegalmente. Y si lo hiciera, tengo mis propios medios para investigarlo. No te preocupes.
Carol soltó un suspiro de alivio.
—Voy a examinar los otros cuerpos, a ver si encuentro alguna otra prueba.
Tesoro ayudó a Carol. Madre e hija realizaron las autopsias de todas las personas relacionadas con el caso de Abel.

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