Pero recurrir a esos métodos, a esa crueldad tan desalmada, ella...
—Puedes retener a la persona, pero no su corazón —le respondió Bianca con una sonrisa triste.
Doña Estela se hizo a un lado y le pidió a Bianca que se recostara junto a ella en la cama.
—¿Y para qué quieres el corazón de un hombre? Los sentimientos cambian, y los hombres son aún más volubles. Deja que tu abuela te ayude, mi niña. Lo haré por ti una vez, será la última.
Bianca entendía perfectamente que doña Estela planeaba usar todo su poder y su posición para deshacerse de Melisa.
Tomó las manos arrugadas de la anciana y negó suavemente con la cabeza.
—Abuelita, ya no quiero a un hombre que no tiene su corazón puesto en mí. Yo... ya me cansé...
Doña Estela giró el rostro para secarse las lágrimas, sintiendo una profunda impotencia y resentimiento.
—Prométeme que lo intentarás una vez más con Damián, ¿sí?
Al ver la súplica en sus ojos, Bianca asintió para tranquilizarla.
Aunque en el fondo sabía que el divorcio era inminente, lo más importante ahora era calmar a la anciana.
Aun así, Bianca no pudo evitar sentir una punzada de culpa...
Mientras tanto, en el pasillo...
Perla se acercó a Damián con ansiedad.
—El bebé que espera Melisa...
—No está embarazada —soltó Damián cortante, y se alejó sin mirar atrás.
Perla se quedó clavada en el piso.
Don Severiano, en cambio, pareció perder toda la energía de la discusión anterior y, agotado, le pidió al mayordomo que lo ayudara a ir a descansar.
Perla sintió que le faltaba el aire por la frustración.
—¿Cómo es posible que no esté embarazada...?
En el fondo, ella había fantaseado con la idea de que naciera el niño. Aunque a doña Estela no le gustara ahora, una vez que la anciana falleciera, el niño sería reconocido como un Figueroa.
Para entonces, Damián ya se habría divorciado de Bianca.
Tener a Melisa como nuera sería un orgullo para ella, sin mencionar lo brillante e inteligente que sería su nieto.
—¡Todo es culpa de la estúpida de Bianca por abrir la boca! ¡Ahora nos cerró todas las puertas! —gruñó Bárbara, fastidiada.

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