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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 58

Semejante atrevimiento le pareció un mal chiste a Bianca.

Que Xavier y Romeo le hicieran la vida imposible por complacer a Melisa era una cosa, pero que el gerente inventara una excusa tan absurda para arrastrarla de vuelta era el colmo.

Justo cuando iba a sacar su teléfono para llamar a la policía, la puerta del auto se abrió de golpe.

La señora Figueroa bajó del vehículo, con el rostro rojo de la furia:

—¡Yo también voy a entrar para asegurarme de qué fue exactamente lo que mi nieta se robó de este lugar! Y si descubro que es una difamación, ¡les juro por mi vida que este restaurante amanecerá clausurado mañana mismo!

El gerente palideció de golpe. ¡Jamás imaginó que la matriarca de los Figueroa estuviera en ese auto!

Aterrado y sin dar crédito a su mala suerte, hizo una reverencia y corrió hacia el interior.

Ahora era la abuela quien se negaba a irse, por más que Bianca quisiera abandonar el lugar.

Los tres jóvenes seguían en el recibidor, y se quedaron de piedra cuando vieron entrar a Bianca sosteniendo del brazo a la imponente anciana.

Apenas las vio cruzar la puerta, Romeo exclamó:

—¡Seguro esa arpía de Bianca ya le lavó el cerebro a la abuela y estuvo hablando pestes de Melisa! ¡Ahorita que la señora conozca a Melisa, seguro va a odiarla por culpa de sus chismes!

Melisa apretó los labios, creyendo que Romeo tenía razón, así que decidió quedarse al margen y no acercarse.

Xavier, en cambio, vio en esto una oportunidad de oro.

Era el momento perfecto para demostrarle a la abuela lo brillante que era Melisa y dejar a Bianca en ridículo de una vez por todas.

Aprovechó la distracción para enviarle un mensaje a Damián: *«¡Hoy me vas a deber una muy grande! Después de lo que acaba de pasar, tu abuela por fin abrirá los ojos y verá la verdadera cara de Bianca. ¡Va a adorar a Melisa tanto como tú! Y no te preocupes por el gobierno, yo mismo me encargaré de que Melisa cierre ese trato.»*

Damián, que estaba en otra reunión de alto nivel, no solía responder de inmediato, pero justo cuando Xavier iba a apagar la pantalla, llegó su respuesta:

*«Pide lo que quieras.»*

Xavier sonrió con arrogancia, guardó el teléfono y caminó directo hacia la anciana, ignorando deliberadamente a Bianca, total, si para Damián ella no existía, para él tampoco.

—Damián tuvo que atender unos asuntos de la empresa y me dejó a cargo de esta negociación —explicó con tono formal—. Bianca debía ser la responsable de llevar a cabo los acuerdos, pero permitió que sus celos por la señorita Serrano interfirieran en su trabajo. Llegó tarde a propósito, sin los documentos, con la clara intención de sabotear la oportunidad de la señorita Serrano con el gobierno.

Al contar los hechos de esa manera, estaba seguro de que la anciana comprendería la clase de víbora que era Bianca.

Ella no dijo ni una palabra para defenderse.

La señora Figueroa arqueó una ceja y clavó su mirada en Melisa.

¿Una negociación?

Capítulo 58 1

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Capítulo 58 3

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