La verdadera identidad de Bianca era un secreto absoluto, así que ambos solo intercambiaron una rápida mirada de complicidad.
Tomás apartó la vista y tomó los documentos que Xavier había preparado meticulosamente.
—El currículum de la señorita Serrano es impresionante. Cada uno de sus logros es digno de admiración.
Xavier esbozó una sonrisa de satisfacción y miró a Bianca por el rabillo del ojo.
Su mirada parecía gritarle: *¿Lo ves? ¿Ya te diste cuenta de lo insignificante que eres al lado de Melisa? ¿Con qué cara te atreves a competir contra ella?*
Bianca no se inmutó y se quedó sentada en silencio junto a la abuela.
La señora Figueroa también recibió una copia del expediente de Melisa. Al darle un vistazo rápido, arqueó una ceja.
Sobre el papel, se veía impresionante. Parecía que el título de "genio" no le quedaba grande.
Sin embargo... investigación científica, carreras profesionales de autos, inversiones millonarias en la bolsa... con tantas cosas, ¿esta mujer cuántas cabezas y cuántas manos tenía para encargarse de todo?
¿O acaso tenía el don de multiplicar su tiempo?
Xavier y Tomás empezaron a discutir los supuestos logros de Melisa. Tras un par de minutos escuchando, la abuela frunció aún más el ceño.
Con razón su nieto estaba tan embobado. Era el perfil de una mujer extraordinaria.
De reojo, observó a Bianca, quien seguía impasible, como si la situación no tuviera nada que ver con ella.
La anciana interpretó esa calma como una profunda tristeza y complejo de inferioridad.
Después de todo, mujeres con el currículum de Melisa se contaban con los dedos de una mano, no solo en el país, sino en el mundo entero.
Tomó la mano de Bianca con dulzura para consolarla:
—Para mí, tú eres la única que importa. Tú eres la mejor de todas. ¿Qué me importan los supuestos logros de las demás? Además, llevas en tu vientre al heredero de los Figueroa. ¡Mientras yo viva, no permitiré que Damián te deje!
Al ver la sinceridad en los ojos de la anciana, Bianca sintió una punzada en el corazón. Definitivamente, tenía que encontrar el momento adecuado para hablar con ella y decirle la verdad.
¡Ya no amaba a Damián!

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