Siempre había sido una mujer educada, pero eso no significaba que iba a aguantar sus humillaciones gratuitas. Ya no tenía por qué hacerlo.
Todo lo que tenía que decir, lo había dicho la noche anterior: pagaría la deuda, fingiría ser la esposa perfecta frente a la abuela si era necesario. Pero aparte de eso, no estaba obligada a respirar el mismo aire tóxico que ellos.
Además, antes de salir por completo del ascensor, se giró y los fulminó con la mirada.
—No tienen por qué actuar así. Si tanto asco les doy, créanme que yo tampoco disfruto estar encerrada con ustedes. Fui yo quien subió primero.
Mientras la veían caminar hacia el vestíbulo principal, Melisa rodó los ojos, sintiendo pena ajena.
¿Qué clase de jueguecitos estaba intentando ahora?
Iba a burlarse de ella, pero al ver el perfil afilado e impasible de Damián, que ni siquiera se inmutó, decidió que no valía la pena ensuciarse la boca. Bianca parecía una desquiciada.
—¿No se supone que está desempleada? —preguntó Xavier con una risa sarcástica—. ¿Te sigue a donde vayas solo para amargarte el día? O... no me digas que de milagro consiguió trabajo en BN Innovación.
Xavier había escuchado el rumor de que el prestigioso profesor Salazar tenía a Bianca en buena estima, y que incluso le había sugerido a Damián que la dejara renunciar para trabajar con él.
¿Pero qué demonios sabía hacer Bianca?
—Incluso si el anciano Salazar movió hilos para meterla aquí, con su nulo talento, a lo mucho será una secretaria de cuarta, encargada de servir café y sacar fotocopias —se burló Xavier—. Así que, en resumen, se enteró de que tú ibas a entrar a esta empresa, Melisa, y vino corriendo a suplicar por un puesto. Qué casualidad que ayer recibiste tu carta de aceptación y hoy ella aparece aquí.
El desprecio de Xavier era absoluto.
Damián clavó la vista en los números digitales del ascensor.
—Llegamos.
Damián no comentó nada, y Xavier entendió la indirecta. Para Damián, Bianca era la mancha más humillante de su vida, un error del que ningún hombre querría hablar.
Los tres bajaron y se dirigieron al Departamento de Tecnología de BN Innovación.
Como Bianca llegó tarde, y la atención estaba centrada en la deslumbrante aparición de Melisa, nadie le prestó atención.
Minutos después, en la oficina de presidencia, Vicente la recibió.

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