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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 77

Bianca levantó la vista. La chica que le hablaba llevaba un gafete que decía: 'Departamento de Tecnología, Clara'.

Tenía los ojos brillantes y una expresión de genuina curiosidad, como una típica ingeniera obsesionada con las historias de amor platónico.

Bianca desvió la mirada hacia sus documentos y sacudió la cabeza levemente.

—No tengo idea.

Incluso si tuviera mil historias que contar, Bianca no perdía el tiempo destilando veneno a espaldas de nadie.

Clara se encogió de hombros, un poco decepcionada, pero como no tenía malicia, siguió parloteando.

—Me parece súper extraño que una eminencia como Melisa no haya sido asignada directamente a nuestro equipo central de tecnología. La mandaron a un departamento secundario. ¡Pero no importa! Con el talento que tiene, seguro la ascienden en un par de semanas. Todos aquí ya estamos planeando cómo hacernos sus amigos. ¡Cuando me atore con un código, voy a rogarle que me ilumine!

Bianca asintió por cortesía y volvió a teclear.

Clara se acercó más, mirando el escritorio limpio de su nueva compañera.

—Oye, veo que no trajiste nada especial. ¿Vas a pedirle algún regalito de bienvenida por la app de envíos? Si quieres, yo lo pido por ti y se lo damos juntas. ¡Hay que quedar bien con ella! Y quién sabe, a lo mejor hasta logramos ver de cerca a Damián Figueroa. ¡Ay, solo de pensarlo me tiemblan las piernas!

Los dedos de Bianca se detuvieron sobre el teclado.

En cualquier trabajo normal, los nuevos debían esforzarse por encajar, comprar café, ganarse a los veteranos.

Pero Melisa tenía a Damián pavimentándole un camino de rosas, asegurándose de que toda la empresa la idolatrara antes de que siquiera tocara un teclado.

Si esto hubiera pasado meses atrás, el pecho de Bianca se habría encogido de dolor.

Pero ahora, solo soltó una pequeña risa indiferente.

—Te lo agradezco, pero paso.

Luego, señaló la pantalla de Clara con un dedo delgado.

—Esa variable que tienes ahí... la formulaste mal.

Clara parpadeó y miró la línea de código que Bianca le estaba apuntando.

Llevaba dos semanas enteras atascada en ese mismo error. Había interrogado a todos los seniors del departamento y nadie daba con la solución.

De hecho, su plan maestro era ir a suplicarle ayuda a Melisa apenas se instalara.

¿Cómo diablos iba a saber la respuesta una simple asistente administrativa que, según los rumores, había entrado por influencias?

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