¿Cómo pudo haberlo olvidado? En su vida pasada, ella también había sido la que terminaba arrastrada por Jimena.
En un enfrentamiento directo, jamás había podido ganarle.
Apenas cruzó ese pensamiento por su mente, sintió un sabor metálico en la garganta y escupió una bocanada de sangre.
Se tocó la boca, sintiendo un vacío adormecido. Había perdido un diente.
Apretó el puño temblando mientras recordaba las palabras de su tío Zacarías:
«Puedes jugarle sucio a esa Jimena por la espalda, pero jamás te enfrentes a ella cara a cara. La he visto con vestidos sin espalda; esos músculos no mienten, seguro entrena artes marciales».
La sangre escurría por la comisura de sus labios. Lucía parecía un animalito malherido en el suelo.
Un segundo antes de que la consciencia la abandonara por completo, murmuró con un hilo de voz:
—...Tío.
Y luego, se desmayó.
...
Por otro lado, esa noche Alejandro Zavala tenía una cena de negocios ineludible.
En medio del tintineo de copas en el salón privado, los meseros entraban y salían. Una de las chicas, que aún tenía aspecto universitario, se acercó a servir los platos. En su muñeca, una pulsera de cuarzo rosa brilló bajo la luz.
La mirada de Alejandro se clavó en ella.
Casi por instinto, extendió la mano y sujetó la muñeca de la chica.
El movimiento fue tan abrupto que la mesa entera enmudeció. Todos pensaron que el Joven Zavala se había encaprichado con la mesera...
Hasta que él la soltó, con una voz tan neutra que no delataba ninguna emoción:
—Disculpa.
Hizo una pausa y añadió, como si sintiera la necesidad de explicarse:
—Mi novia tiene una pulsera idéntica.
Los presentes parpadearon, sorprendidos. Habían estado a punto de ofrecerle la chica en bandeja de plata para ganarse su favor, pero entonces entendieron: a Alejandro no le interesaba ella, le interesaba la pulsera.
—Esa pulsera... ¿de dónde la sacaste? —preguntó Alejandro, clavándole la mirada.
La chica sintió que la cara le ardía. No iba a admitir que la había comprado por unos cuantos pesos en un mercado callejero, así que murmuró vagamente:

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