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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 21

Lucía durmió de forma inquieta, dando vueltas en la cama.

Soñó que rodaba por unas escaleras altísimas y soltó un grito ahogado, despertando de golpe de la pesadilla.

La habitación estaba sumida en un silencio absoluto.

El reloj de la mesa de noche marcaba poco más de las cuatro de la madrugada. Lucía decidió que ya no tenía caso intentar volver a dormir, así que se levantó.

Puesto que Alejandro Zavala ya estaba moviendo sus fichas a favor de la familia Jiménez, al punto de poner a su propio secretario personal a la sombra de Víctor Jiménez, ella tampoco podía perder ni un segundo más.

A pesar de la mala noche, Lucía se arregló temprano y salió rumbo a la oficina.

En el camino, se comió un sándwich y un termo de café en el auto para resolver el desayuno.

En cuanto llegó, entró directamente al elevador y presionó el botón del departamento de Recursos Humanos.

Ese día no esperó a Julio para irse juntos al trabajo.

Cuando Julio se levantó y doña Rosa le informó que la señorita ya se había ido a la oficina, se quedó perplejo por unos instantes, sin dar crédito a lo que escuchaba.

¿Desde cuándo su hermana tenía tanta vocación profesional?

...

Después de desayunar, mientras conducía rumbo al trabajo, Julio recibió varias llamadas consecutivas de la empresa.

Absolutamente todas eran para quejarse de la señorita García.

Él escuchaba sin entender la mitad de las cosas, pero su instinto fue defenderla de inmediato: —Mi hermana no es una irresponsable, no hablen mal de ella. Cualquier problema lo resolvemos cuando llegue a la oficina.

Julio colgó el teléfono murmurando un "¿qué demonios está haciendo?", y pisó el acelerador a fondo hasta llegar a la empresa.

No se imaginaba que el Consorcio García ya era un polvorín a punto de estallar.

La señorita García, con una actitud implacable, había redactado una lista de veinte personas. Amenazaba con despedirlos a todos, exigiéndoles que recogieran sus cosas y se largaran de inmediato.

Los murmullos entre los empleados no se hicieron esperar.

—Esta niña cambia de humor más rápido que el clima. La última vez que la vi fue súper amable... y ahora te dice con mucha educación que te largues.

—Con la reunión de Fin de Año tan cerca, hacer recortes justo ahora seguro es una excusa para no pagar los bonos, ¿no creen?

—El presidente García es un hombre tan razonable, ¿cómo es que crió a una hija tan caprichosa?

Los empleados hablaban unos sobre otros, tan absortos en el chisme que ni siquiera notaron la llegada de Julio.

—¿Se divierten mucho platicando? —Julio, con las manos en los bolsillos y el rostro inexpresivo, pasó caminando. La zona de oficinas se quedó en un silencio sepulcral al instante.

Un empleado, pálido como el papel, tartamudeó: —Señor García, nosotros... nosotros...

Y sin pruebas, era muy difícil justificar sus acciones.

—¿Será que te hemos prestado muy poca atención últimamente y por eso te portas así? —Julio observaba a su hermana. Desde que ella dijo que le gustaba Camilo Zavala, sentía que algo en ella había cambiado por completo—. De verdad, no entiendo qué pretendes con todo esto.

Lucía lo miró a los ojos: —Si ya tienen intenciones de traicionarnos, es mejor cortarlos de raíz.

—¿Intenciones de traicionarnos? ¿De dónde sacas eso? ¿Solo porque tú lo dices ya son traidores? —Julio soltó una risa amarga.

Lucía se quedó sin palabras. Ella solo sabía todo esto porque había vuelto a nacer.

No tuvo más remedio que usar su tono más dulce: —Julio, por favor, te ruego que confíes en mí...

Pero su hermano no cedió: —Puedo apoyarte incondicionalmente en cualquier otra cosa, pero en los asuntos de la empresa... Ni papá ni yo podemos dejar que hagas berrinches.

Horacio García había ido a la fábrica esa mañana, pero en cuanto se enteró del caos, se apresuró a regresar a la empresa.

Cuando llegó, no regañó a Lucía de inmediato.

Tomó la lista que Julio tenía en las manos, esa que Lucía había redactado.

Horacio esbozó una sonrisa sin humor.

No se trataba de simples oficinistas; la lista incluía a un gran número de altos ejecutivos de la empresa.

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