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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 29

Lucas no pudo terminar la frase. El grupo que acababa de entrar clavó la mirada en Lucía, mostrando expresiones de total incredulidad.

—¿Qué haces tú aquí? —exclamó Lucas.

—¿Qué pasa, ya se te pasó el berrinche y volviste suplicando?

La miró con desdén y añadió:

—Ya decía yo que, después de perseguir a Alejandro por más de diez años, no iba a rendirse tan fácil. Mírala, no pierde la esperanza y ya vino a buscarlo otra vez.

Lucas siempre disfrutaba de sus comentarios sarcásticos; Gustavo Beltrán, en cambio, se mantuvo en silencio.

Jimena tenía una expresión indescifrable, pero en el fondo pensaba exactamente lo mismo.

Esa Lucía había vuelto a buscar a Alejandro. ¿Qué pretendía?

¿Recuperarlo?

¡Seguro que nunca había sido capaz de olvidarlo!

Lucía habló con frialdad:

—Lucas, tu sola presencia me ofende la vista.

Dicho esto, se dispuso a irse.

—Lucía, ¿vamos a comer juntos? —Jimena la sujetó del brazo de repente, mostrando una sonrisa amable—. Hace tanto que no nos reunimos. Hoy invito yo. Lucas y los demás me estaban acompañando a elegir un auto, y justo íbamos a almorzar.

Lucía se quedó mirando a Jimena.

Todos decían que Jimena se llevaba de maravilla con Lucas, Gustavo y el resto del grupo.

Ahora lo comprobaba por sí misma. Era cierto.

Lucía esbozó una leve sonrisa y se zafó de su agarre.

—No hace falta.

Al notar su actitud fría, Lucas frunció el ceño.

—De todos modos ya es hora de comer y todos tenemos que hacerlo. ¿A qué le tienes miedo, Lucía?

En el fondo, Lucas sentía que los días sin Lucía habían sido bastante aburridos.

Incluso se volvió para pedirle la opinión a Alejandro:

—¿Verdad que sí, Alejandro?

—Sí —asintió Alejandro poniéndose de pie. Ya había terminado con su trabajo. Tomó el saco que colgaba de su silla, lo puso sobre su antebrazo y salió de detrás del escritorio.

Pero Lucía, sin decir una palabra más, ya había salido de la oficina.

Lucía bajó por el ascensor hasta el primer piso.

Para su sorpresa, al llegar al vestíbulo, vio que Alejandro, Jimena y los demás iban delante de ella.

Aunque, pensándolo bien, era lógico. Ella había bajado por el ascensor de empleados, deteniéndose en varios pisos mientras la gente entraba y salía, lo que le había tomado algo de tiempo. Ellos, en cambio, habían usado el ascensor ejecutivo, que bajaba directo sin interrupciones.

Capítulo 29 1

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