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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 36

—Tampoco es que esté rogándole una sociedad a ciegas. Ya sea que colaboremos en el futuro o no, al menos estamos mostrando buena voluntad. ¿Acaso le va a dar la espalda a alguien que lo trata con amabilidad? —se justificó Horacio—.

—Además, es Año Nuevo, deja de hablar de cosas tristes. En estas fechas está prohibido el pesimismo.

Lucía abrió la boca, pero no pronunció palabra.

Su padre, exactamente igual que en su vida pasada, seguía por el viejo camino de intentar aferrarse a la influencia de los Zavala. Y, como antes, se estrellaría una y otra vez contra un muro, hasta que los negocios de los García fueran devorados por Víctor Jiménez.

El día que su padre descubriera que ya no había salvación, sufriría un infarto fulminante.

—Después de las fiestas, empezaré a trabajar en la empresa. Y no intentes detenerme, porque no funcionará —dijo Lucía, con las pestañas temblando ligeramente. No podía permitir que su padre siguiera cavando su propia tumba.

—Está bien, pero pórtate bien y no empieces a despedir gente a lo loco.

Horacio sonrió y le pellizcó la mejilla con cariño. Al ver lo hermosa que lucía su hija con aquel elegante vestido de temporada, la miró de pies a cabeza y dijo:

—Quién iba a decir que esa niñita delgada como un fideo se convertiría de pronto en una mujer con una figura envidiable, lista para casarse y que hasta exige trabajar.

Lucía, que al principio estaba molesta, no pudo evitar reírse.

—Si no hubiera crecido, estarías al borde de un ataque de nervios, ¿verdad?

Padre e hija salieron del despacho tomados del brazo justo cuando llegaban los primeros invitados.

Horacio se apresuró a unirse a su esposa para recibirlos. Lucía saludó a todos con cortesía y modales impecables, pero en el fondo de sus ojos se reflejaba un témpano de hielo.

El mediodía transcurrió entre banquetes y compromisos sociales.

Por la tarde, un auto deportivo desconocido se estacionó frente a la mansión de los García.

Camilo Zavala se bajó de él.

Lucía no esperaba su visita.

Los padres de Camilo solo le permitían conducir en vacaciones. Había salido de la mansión familiar aburrido; como ninguno de sus amigos estaba disponible y no sabía adónde ir, decidió buscar a Lucía.

Al fin y al cabo, ella era ahora su supuesta "novia".

Afortunadamente, él no entró a la casa; fue Lucía quien salió a recibirlo.

Horacio no se percató de la llegada de Camilo.

Capítulo 36 1

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