Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 41

«Estoy aburrido en casa. ¿Salimos?»

Jimena sonrió y tecleó rápidamente: «Claro, ¿adónde?»

Alejandro respondió: «Paso por ti, luego vemos».

Sus conversaciones solían ser breves y directas, pero Jimena sabía que él siempre lo tenía todo meticulosamente planeado.

Daniela, al ver la sonrisa misteriosa de su prima, supo que algo grande estaba pasando. Se asomó con disimulo a la pantalla y, al leer las palabras, gritó eufórica:

—¡Jimena se va de cita con el señor Zavala!

El grito fue un imán que atrajo la atención de todos los presentes.

Margarita de Jiménez y su hermano, Tomás Torres, casi saltaron de alegría al escuchar la noticia.

Tomás era contratista en el sector de la construcción, y jamás en su vida había logrado rozar siquiera el imperio de los Zavala. Ahora, su única esperanza era que su sobrina asegurara su lugar en esa poderosa familia para que él pudiera pescar algún contrato millonario.

Margarita se apuró a instar a su hija a cambiarse. Aunque Jimena era hermosa al natural, su madre quería asegurarse de que su deslumbrante belleza dejara al príncipe de Puerto Coral completamente embobado.

—Hija, ponte ese vestido de diseñador en tono perla. Te dará mucha clase.

—¡Sí, prima! ¡Te verás espectacular con ese!

Jimena asintió, consciente de que un atuendo elegante realzaría el ambiente festivo, y subió a cambiarse.

Cuando volvió a bajar, el vestido perla se ajustaba a su figura envidiable, otorgándole un aire de inalcanzable nobleza y gracia. Nadie en la sala podía apartar los ojos de ella.

Silvia de Torres, su tía política, la alabó sin cesar:

—Con razón el CEO de los Zavala está prendado de ella. Con ese rostro y ese porte, cualquier hombre rogaría por hacerla su esposa.

La abuela asintió complacida.

—Tiene mi estampa de cuando era joven.

Víctor Jiménez intervino frotándose las manos:

—¿Por qué no lo invitas a pasar y tomar algo con nosotros?

Jimena sonrió con suavidad.

—Mejor la próxima vez.

Minutos después, Alejandro le avisó que estaba afuera.

Ella fingió no tener prisa, y solo al llegar al pórtico principal adoptó un andar pausado y distinguido.

Lo que no esperaba era que Alejandro no estuviera solo; Lucas y Gustavo también lo acompañaban.

Capítulo 41 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero