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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 578

Por suerte ya había llegado el verano y la superficie del mar, bajo la luz del atardecer, brillaba con un tono anaranjado y dorado. Lucía estiró sus extremidades, flotando en el agua con los brazos y piernas extendidos.

Mientras tanto, Alejandro estaba descargando la bala de la pistola.

Desde la cubierta del yate, se asomó por la borda y le dirigió una mirada, sin la más mínima señal de pánico; con un simple vistazo, se dio la vuelta y entró en la cabina.

Las lágrimas cálidas se mezclaron con el agua salada y escurrieron por sus labios. Lucía pensó que estaba en graves problemas.

—Lo siento, bebé. No quiero que muramos juntos. Ahora estamos luchando contra un gran monstruo, así que debes ser valiente, ¿sí? Quédate fuerte junto a mamá.

El resplandor del horizonte se desvanecía rápidamente y pronto caería la noche. Todo el océano se volvería de un tono oscuro y espeso, y para entonces el peligro sería aún mayor.

Lucía no se atrevió a perder tiempo, necesitaba regresar al barco lo antes posible.

Miró hacia la cubierta y vio a Alejandro aparecer de nuevo junto a la barandilla. Con parsimonia, tomó una gruesa soga de amarre, hizo un sólido nudo de marinero en uno de los postes de acero inoxidable y, tras soltarla, dejó caer el extremo de la soga directamente al agua.

La pesada cuerda cayó a su lado y Lucía se giró rápidamente, nadando con manos y pies hasta aferrarse a ella con fuerza.

Al mirar hacia arriba, se dio cuenta de que el casco del yate era muy alto.

Con su resistencia actual, jamás podría subir solo tirando de la cuerda.

Si Alejandro hubiera saltado presa del pánico en ese momento, sin una soga, no habrían tenido ningún punto de apoyo. Habrían muerto ahí mismo.

Menos mal que no saltó.

Sin embargo, pensándolo mejor, Lucía también concluyó que esto demostraba que él no la amaba de verdad.

Si la adrenalina le hubiera nublado el juicio, cualquier hombre enamorado habría saltado sin pensar a salvarla.

Alejandro se desabrochó la camisa y se quitó los pantalones de vestir de un tirón, quedando únicamente en ropa interior, y luego se lanzó al mar.

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