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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 666

Dicho esto, él salió primero.

Cristina sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. En el pasado, por muy frío que fuera Alejandro con ella, siempre mantenía las apariencias, pero jamás se había mostrado tan dominante e indiferente, sin importarle en absoluto sus sentimientos.

La ansiedad y el nerviosismo le quemaban las entrañas. No podía quedarse quieta, hasta que Lucía la jaló suavemente del brazo: —Vamos, Cristina.

Cristina reaccionó. En ese momento, Julio entró y bromeó con su hermana: —¿No piensan invitarme a mí?

Sintiéndose un poco culpable con su hermano, Lucía sonrió y lo rechazó con tacto: —Perdón, Julio, la reunión de hoy es solo de chicas. Quédate en casa cuidando a los niños.

Alejandro las llevó en el auto a un reservado de una elegante casa de té.

Una vez dentro, Alejandro le indicó a Cristina que tomara asiento, luego tomó la mano de Lucía y caminaron detrás de un biombo de madera tallada, quedando medio ocultos y fuera de la vista directa de la sala.

Con el teléfono en la mano, temblando ligeramente, Cristina respiró profundo y marcó la videollamada.

Tras unos segundos de pantalla parpadeando, apareció el rostro de Gustavo Beltrán. El entorno era una habitación pequeña y precaria, muy lejos de la imagen refinada y elegante que solía tener como joven de buena familia.

Al ver a Cristina en la pantalla, Gustavo dijo con voz ronca y cansada: —Cristina, al fin te dignaste a contactarme.

Reprimiendo el torbellino de emociones en su pecho, Cristina habló lentamente, siguiendo el guion que Alejandro le había dado: —Ya le dije a Julio que quiero el divorcio, pero su postura es extremadamente rígida, no quiere ceder por nada. Dice que los mellizos son de la familia García y que, después de divorciarnos, ambos se quedarán con él. No me permite llevarme a ninguno.

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