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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 18

Nuevo hogarTu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Hanna llamó a la puerta y entró cuando escuchó la orden de Luciano.

Justo antes de poder hablar, una voz desagradable la interrumpió:

—Señor Larios, estas pruebas demuestran que la ingeniera Mendoza tiene las manos sucias. Contrató hackers deliberadamente para sabotear nuestro proyecto y desviar fondos para beneficio personal.

Hanna se quedó paralizada. Al girar la cabeza, vio a Fabián Vega, el ambicioso directivo del proyecto en el extranjero de Trueno Games. ¡La estaba acusando de fraude!

Sentado detrás de su imponente escritorio, Luciano escuchaba con una expresión indescifrable. En el fondo, él sabía que era imposible que Hanna boicoteara su propio trabajo. Sin embargo, Fabián hablaba con una seguridad aplastante. Como Fabián venía de otra compañía y solo se encargaba del área administrativa, ignoraba por completo que Hanna era la verdadera creadora de Trueno Games. Ella había transferido todas sus patentes a Luciano de forma gratuita para consolidar su poder en el corporativo, lo que hacía creer a todos que Luciano había fundado el estudio en sus años universitarios.

Dado que Fabián la estaba acusando formalmente, Luciano decidió que lo mejor era confrontarlos cara a cara.

Levantó sus oscuros y penetrantes ojos hacia ella.

—Señorita Mendoza, ¿es cierto lo que afirma Fabián?

La indignación hervía en la sangre de Hanna.

—¡Por supuesto que no! Y me encantaría saber de qué supuestas pruebas habla.

Fabián se apresuró a responder:

—En el instante en que te fuiste de la oficina, fuimos atacados. Perdimos millones en una sola noche. ¿Me vas a decir que fue una coincidencia?

—¿Y a eso le llamas prueba? —replicó Hanna, soltando una risa sarcástica.

—El hecho de que lograran vulnerar los cortafuegos es tu responsabilidad —contraatacó Fabián—. Si te hubieras puesto a reparar los daños, te creería. Pero no moviste un dedo y los hackers se retiraron por voluntad propia. ¿Quién va a creer que no tienes un trato secreto con ellos?

—Señor Larios...

—Suficiente —lo interrumpió Luciano, levantando una mano con gesto severo.

Hanna sintió un fugaz alivio, creyendo que su esposo la defendería, pero las siguientes palabras de Luciano la dejaron helada.

—Dadas las sospechas en su contra, no es apropiado que la señorita Mendoza siga en su puesto actual. Sin embargo, considerando sus ocho años en la empresa, seremos indulgentes. Recursos Humanos se encargará de reasignarla a una posición de menor rango.

Los ojos de Hanna se llenaron de lágrimas. Después de haberle entregado su vida entera, de haber construido su imperio desde los cimientos, Luciano no confiaba en ella en lo más mínimo.

Fabián salió de la oficina con una sonrisa de oreja a oreja, mirándola como si fuera un chiste andante. Hanna entendió de golpe la jugada: las ganancias del proyecto en el extranjero estaban rompiendo récords. Como el trabajo de Hanna había sido crucial, estaba a punto de recibir un ascenso y un bono multimillonario. Al sacarla del mapa, Fabián se quedaría con todo el crédito y las ganancias.

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