Al quedarse con todo el poder, Fabián no solo se robaría el reconocimiento, sino también las utilidades. En ese momento, Hanna entendió el significado de las miradas envenenadas que había recibido de sus compañeros al llegar.
Pero ya no le importaba. De todos modos se iba a ir.
Con total tranquilidad, dejó la carta de renuncia sobre el impecable escritorio de caoba y dio media vuelta hacia la puerta.
Apenas había dado dos pasos cuando la gélida voz de Luciano resonó a sus espaldas:
—Que sea la última vez que ocurre algo así. De lo contrario, no hará falta que vuelvas a pisar esta empresa.
Puesto que ya había renunciado, no importaba si ocurría o no; una vez terminado el papeleo, jamás volvería a poner un pie en ese lugar.
Sin pronunciar palabra, Hanna continuó su camino y salió del despacho.
Al mantener su matrimonio en secreto, nadie sabía que eran esposos, pero Luciano la trataba con una frialdad y una altivez que rayaban en el desprecio. Durante años, Hanna se había engañado a sí misma, convenciéndose de que su actitud era solo una fachada para mantener la disciplina en la oficina.
Pero ese día quedó claro que la trataba peor que a un empleado común. A Fabián, que llevaba apenas un año y medio en la empresa, le pagaba un sueldo diez veces superior y le otorgaba su confianza absoluta.
¿Y a ella, la mujer que dormía en su cama? No solo desconfiaba de ella, sino que la trataba como si fuera su peor enemiga. Marcharse era, sin duda, la mejor decisión que había tomado en su vida.
Mientras la veía desaparecer por la puerta, Luciano sintió una punzada de desconcierto. En el pasado, la sola mención de que ya no podría ir a trabajar la hacía entrar en pánico. Se deshacía en disculpas con tal de no separarse de su lado. Llegaba a pasar noches enteras programando en la oficina con tal de estar cerca de él. ¿Por qué hoy estaba tan extrañamente calmada? ¿Acaso había imaginado esa frialdad?
Ya dentro del elevador, Hanna sintió que una aguja le perforaba el corazón. Decidió volver a su escritorio a recoger sus cosas mientras esperaba que se procesara su renuncia oficial.

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