Entrar Via

Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 192

Hanna yacía débilmente sobre la cama.

—¿Qué... qué es lo que quieres hacer? —murmuró con voz frágil.

—No comas ansias —dijo Rocío mientras sacaba un difusor de aromaterapia con un diseño bastante sugerente y lo encendía.

Había probado esa marca recientemente y sabía que tenía un poderoso efecto afrodisíaco en las mujeres.

—Respira profundo, disfruta del aroma. Es un regalo muy especial que preparé solo para ti. ¿No decías que no podías vivir sin hombres y por eso no dejabas en paz a Luciano? Pues hoy invité a los niños ricos más mujeriegos y depravados de la ciudad para que te den la noche de tu vida. Quién sabe, tal vez mañana amanezcas con ganas de darle hijos a media ciudad.

—¡Rocío, eres un monstruo despreciable! —susurró Hanna con horror.

Jamás imaginó que, aunque logró evadir la droga en la bebida, Rocío tendría un plan de respaldo tan asqueroso y se atrevería a sedarla en pleno elevador.

—¡La única despreciable aquí eres tú! —estalló Rocío, mirándola con un odio visceral—. ¿Acaso no tienes espejos en tu casa? ¿Por qué no te miras un poco? Eres una muerta de hambre que salió de la basura, y aun así te atreves a seducir a mi hombre. No quieres soltar a Luciano. Eres una cualquiera, una descarada, y hoy voy a encargarme de que te hundas en tu propia miseria.

—Ya me divorcié de él, y tú te vas a casar con él en unos días. ¿Por qué sigues empeñada en destruirme? —preguntó Hanna, fingiendo más debilidad de la que sentía.

—¡Porque tienes esa maldita cara de mosquita muerta con la que lo seduces! —siseó Rocío, apretando los dientes—. ¡Voy a asegurarme de que te tenga asco para siempre!

—Hiciste que Camilito me empujara por las escaleras, me dejaste paralítica durante meses y apenas me estoy recuperando. ¿No te parece suficiente? ¿Por qué tienes que ser tan perversa? —sollozó Hanna.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó