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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 30

Hanna siguió a Mauro por los pasillos.

Luciano estaba en su oficina revisando unos documentos. Al verla entrar, levantó la mirada con frialdad.

—Ven a firmar este acuerdo de reasignación.

Este trámite normalmente le correspondía al departamento de Recursos Humanos, pero Luciano quería manejarlo personalmente porque temía que Hanna se rehusara a cooperar con ellos. Sin embargo, estaba seguro de que, como ella lo amaba tanto, acataría cualquier orden laboral que él le diera de forma directa.

Mauro le entregó la carpeta a Hanna.

Al abrirla, Hanna leyó las condiciones. El documento establecía claramente su degradación: pasaba de ser la Ingeniera en Jefe a ocupar el puesto de Subingeniera, y sus nuevas responsabilidades consistían exclusivamente en acatar las órdenes directas de la nueva Jefa de Ingeniería.

Hanna soltó una risa llena de incredulidad:

—¿Qué le hace pensar al señor Larios que seré la asistente de Rocío? ¿Qué patentes reconocidas tiene ella en esta industria? ¿Alguien se ha tomado la molestia de verificar la validez de su título universitario? ¿Siquiera entiende de qué va nuestro proyecto principal de videojuegos?

La reacción desafiante de Hanna lo tomó por sorpresa.

Siempre la había considerado una profesional con una ética impecable, alguien que jamás mezclaba lo personal con lo laboral. No entendía cómo podía cometer un error tan infantil y atacarla en el trabajo solo porque Rocío, en un accidente, había provocado que perdiera a su bebé.

Luciano frunció el ceño y le advirtió con tono severo:

—El corporativo ya descubrió que te aliaste con hackers a nuestras espaldas. El hecho de que te permita quedarte es una muestra enorme de mi clemencia. No seas malagradecida. Es cierto que Rocío acaba de salir de la universidad y le falta experiencia... por eso necesito que desarrolles algunas patentes nuevas y las registres a su nombre, para que ella gane prestigio y consolide su puesto.

Hanna se frotó las sienes, sintiendo que le iba a dar un ataque de lo absurdo que sonaba todo eso.

Años atrás, ella le había cedido incondicionalmente a Luciano todas las patentes de Trueno Games. Le permitió ponerlas a su nombre para que él pudiera ganarse el respeto de la junta directiva, lo cual finalmente le garantizó heredar el imperio de los Larios.

Lo hizo porque estaba perdidamente enamorada de él.

¿Y cómo le pagaba Luciano?

La noche anterior, cuando casi fue víctima de abuso, él le entregó el teléfono a su amante para que se burlara y le cerrara la única puerta de salvación.

Y ahora, con un cinismo repugnante, le pedía directamente que se convirtiera en el tapete para que Rocío pisoteara su trabajo y subiera a la cima.

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