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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 44

Nuevo hogarTu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—Estoy bien.

Hanna forzó una sonrisa y negó con la cabeza, manteniendo la compostura. Al principio sintió una punzada de dolor, pero rápidamente obligó a su corazón a volverse de piedra.

Una multitud se arremolinó alrededor de Luciano y Rocío. Separado por un denso muro de personas, Luciano aún no había notado la presencia de Hanna en el salón.

Julián, en cambio, no le quitaba los ojos de encima.

Él sabía mejor que nadie que, aunque Hanna parecía dócil y frágil, tenía un temple de acero. Era una mujer que amaba con fiereza y odiaba con la misma intensidad. En su ámbito profesional, cuando algo la apasionaba, era capaz de vaciarse por completo, consumiendo hasta su última gota de energía en un proyecto.

Aquel videojuego que alguna vez arrasó en la universidad fue el resultado de treinta y cinco noches en vela trabajando sin parar. En aquel entonces, Julián supo de inmediato el brutal potencial comercial del juego y le sugirió venderlo. Pero ella estaba tan ciega de amor por Luciano que le entregó todo su esfuerzo en bandeja de plata, con una sonrisa en los labios.

Julián sintió una punzada de amargura al recordarlo. Ella lo amaba tanto que se jugó la vida entera por él.

Pero ahora, Hanna había despertado. Aunque el precio que pagó fue devastador, Julián no veía ni un ápice de arrepentimiento en sus ojos. Si ella decía que lo había superado, él le creía.

—¿Te ofrezco algo de tomar? —preguntó Julián.

—Sí, por favor.

Hanna sonrió y caminaron juntos hacia la barra.

—¿Quieres algo con alcohol?

—Sí, un trago no me vendría mal.

Aunque no era de beber mucho, Hanna tenía un buen aguante.

Justo cuando brindaban, apareció Leonardo.

La mirada de Leonardo cambió, evaluándola con nuevo interés. No esperaba que detrás de un rostro tan hermoso hubiera una mente tan prometedora.

—¿Tu alumna? ¿Tan buena es?

La universidad donde Julián daba clases era la cumbre de la ingeniería informática en el país. Prácticamente todos sus graduados eran pilares de la industria tecnológica. Sin embargo, el nombre de Hanna no le sonaba de nada.

—Te lo juro por mi vida —Julián sonrió—. Leonardo, ¿no me dijiste que querías crear una IA central que unificara todos tus sistemas? Bueno, resulta que Hanna, hace ocho años, desarrolló y patentó una Inteligencia Artificial capaz de adaptarse a múltiples entornos. Se llama IA Lover, y de hecho, es la base tecnológica que usamos en mi empresa hoy en día.

—¿IA Lover? —Leonardo estaba incrédulo—. ¿Una mujer tan joven creó una IA tan avanzada?

—Así es.

Julián sabía que Hanna no solo había creado la IA Lover. También era la mente maestra detrás de Trueno Games. La IA Lover fue apenas su proyecto de tesis, el cual integró a Sistemas Fotónicos cuando fundaron la empresa. Pero Julián también sabía que Trueno Games ahora estaba bajo el yugo del Corporativo Larios, así que prefirió no mencionarlo y enfocarse en lo que importaba.

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