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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 64

La verdad era que Hanna no tenía ni la más mínima intención de llevar a Camilito al kínder.

Al día siguiente tenía asuntos urgentes en la empresa.

El equipo en el extranjero ya operaba sin problemas. Tras las simulaciones, Hanna estaba segura de que todo marcharía sobre ruedas, pero el equipo nacional aún esperaba por su capacitación.

Sin embargo, al pensar que debía ponerle punto final al tema del divorcio y que ya no quería prolongarlo más, terminó aceptando.

Iba a aprovechar la oportunidad para hacer que Luciano firmara el documento. Luego se lo entregaría a los abogados y dejaría que ellos hicieran el resto.

Como debía llevar a Camilito temprano a la escuela, Hanna se levantó de madrugada.

Desayunó algo rápido y salió conduciendo de su complejo de departamentos.

Al entrar a la exclusiva zona residencial, Hanna sintió un fugaz aturdimiento.

Había vivido en esa casa durante cinco años, y aunque apenas llevaba un par de meses fuera, sentía como si hubiera pasado media vida sin pisarla.

A decir verdad, ni un solo arbusto había cambiado.

Y, aun así, el lugar le resultaba ajeno, como la casa de un extraño.

Cuando Lidia la vio llegar, se iluminó de alegría y salió corriendo a recibirla.

—¡Señora, qué bueno que regresó!

Al escuchar cómo la llamaba, Hanna hizo una pausa. Sabía que Lidia, en el fondo de su corazón, guardaba la esperanza de que cancelara el divorcio y volviera con Luciano. Era normal, Lidia era la empleada de confianza de la familia. Pero no pasaba de ser un deseo ingenuo; la misma ama de llaves intuía que Hanna jamás daría marcha atrás.

—¿Y Camilito? —preguntó Hanna.

Calculando la hora, el niño ya debía estar desayunando. Hanna prefirió no entrar para no irrumpir en la tierna escena familiar de esos tres, y quedar como una intrusa. Le pidió a Lidia que entrara a ver a qué hora saldría el niño.

—¿Ya tomó su desayuno, señora? —preguntó Lidia—. Preparé los panecillos y la sopa que tanto le gustan. Si quiere...

Hanna esbozó una leve sonrisa y negó con la cabeza.

Capítulo 64 1

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