Entrar Via

Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 8

—Ya no tengo hambre, provecho —dijo, poniéndose de pie.

Y se dispuso a irse.

La voz empalagosa de Rocío la interrumpió: —Hanna... ¿Te ofendí en algo? No me malinterpretes, es que acabo de llegar del extranjero y, como no tenía adónde ir, vine a molestar a Lucho. Si te incomoda que esté aquí, ahorita mismo me...

—Ni lo pienses —se apresuró a consolarla Luciano.

—Rocío, no le hagas caso, no le des importancia.

Hanna captó el mensaje a la perfección. Luciano le estaba diciendo a su amante que ignorara sus berrinches, que las emociones de Hanna no valían nada, porque al fin y al cabo, ella era la extraña.

Ellos tres eran la verdadera familia.

Este matrimonio estaba a punto de convertirse en polvo.

Hanna volvió a la recámara.

Vio que su maleta estaba abierta; Lidia, para ahorrarle el esfuerzo, había empezado a desempacar.

En eso, Lidia se dio cuenta de que Hanna había entrado.

La empleada soltó el sobre; claramente había visto lo que había adentro, pues sus manos temblorosas se apuraban a atarlo de nuevo.

No aguantó y preguntó:

—Señora... ¿De verdad le está pidiendo el divorcio al patrón? ¡Por Dios santo, cómo es posible!

—¿Y por qué no habría de serlo? —La voz de Hanna sonaba mucho más tranquila de lo que esperaba.

—Lidia, ¿no te das cuenta de que Rocío y él son el verdadero matrimonio? Al final, ellos estaban destinados a estar juntos. Son de la misma clase social, amigos de toda la vida. Fui yo la que me metí a la fuerza, la que les robó el título y les impidió casarse. Pero mira, resulta que ya tenían su vida juntos a mis espaldas... ¡Hasta tuvieron un hijo! Jajajaja...

Hanna reía, pero su sonrisa se fue rompiendo hasta que su rostro se inundó de lágrimas.

Capítulo 8 1

Capítulo 8 2

Capítulo 8 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó