UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 37

Leia UN BEBÉ PARA NAVIDAD - Capítulo 0037

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Zack se quedó mudo por algunos instantes, sin saber qué decirle. Había algo limpio y lindo en sus ojos, que le hizo palpitar el corazón con fuerza en el pecho.

Pasaron el resto del día juntos y regresaron a casa cuando el sol estaba punto de ponerse, porque la familia los esperaba para la cena.

Andrea todavía estaba nerviosa. Los padres de Zack eran muy agradables, pero no podía decir lo mismo de sus hermanas, y ni Noémi ni Chara perdían oportunidad para hacerla sentir como una intrusa. Chiara, especialmente, la miraba con recelo desde el momento en que habían llegado.

Pero a pesar de la evidente inconformidad de sus hermanas, Zack estaba decidido a que la cena fuera un éxito...

¡Y la cena fue un desastre!

Chiara no dejaba de preguntar a Andrea acerca de cómo se habían conocido, por qué no habían ido antes a conocer a la familia, si había conocido a otras novias de Zack. Andrea se contentaba con hacerla sentir incómoda y evitar sus preguntas, hasta que Chiara cometió el error de preguntarle por su hija.

—Sana y feliz, ahí la ves —siseó Andrea en respuesta.

—¡Y hermosa como sus tíos y su padre! —exclamó Milo levantando a la beba en sus brazos para jugar con ella.

—No es verdad —dijo Chiara con frialdad, mirando fijamente a Adriana—. Ella no se parece a Zack en absoluto. ¿No lo encuentras extraño, hermanito? ¿Que tu hija no se parezca a ti?

Andrea sintió como si se hubiera caído en el fondo de un pozo, pero antes de que pudiera abrir la boca, fue él quien respondió.

—Pues fíjate que no, hermanita, porque hasta donde he podido comprobar, mi novia lo que tiene es una vagina, no una fotocopiadora —siseó y las gemelas escupieron el vino de la impresión.

—¡Zack...! —exclamó Noémi.

—¡Ya dejen de hincharle las pelotas al hombre! —les espetó Loan—. ¿Ustedes no se han dado cuenta de que tampoco se parecen a mamá y papá?

—¡Loan! —exclamó su padre y Chiara se encogió de hombros, levantándose sin decir una palabra.

La cena se había estropeado.

—¿Esto va a ser así hasta que nos vayamos? —preguntó Andrea esa noche mientras Zack mecía a la bebé en el sillón.

—No lo sé, pero es que están más pesadas que de costumbre.

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