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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1028

ADICTO A TI. CAPÍTULO 10. Un esposo en entrenamiento.

Por un segundo, Vanessa y Logan se quedaron mirándose a los ojos mientras una sonrisa pícara se dibujaba en la cara de cada uno, y eso fue suficiente para que Ophelia explotara.

—¡¿Qué clase de comentarios son esos en medio de tu boda?! —espetó indignada, porque definitivamente había esperado que el empresario de piedra se largara solo esa noche, y en cambio ahí estaba, agarrando la mano de su hijastra con fuerza—. ¡Te criamos para ser una mujer decente!

Y Vanessa le respondió con una inocencia exagerada.

—¿Y las mujeres decentes no follan? —preguntó—. Tienes una hija, Ophelia, así que no puedes negar que eres la más zorra de todas. —Vio su cara ponerse roja y levantó un dedo—. ¡Ah! Y ustedes no me criaron, mi abuelo me crio… por eso me lo dejó todo.

Ophelia apretó los labios y Vanessa sonrió todavía más.

—En fin, que si alguien cree que voy a dejar libre a mi marido en nuestra noche de bodas… está muy equivocado. ¿Nos vamos, esposito?

Logan carraspeó para parecer un poco serio, un poco al menos y luego asintió.

—Por supuesto… esposita.

Para ese momento los Keller estaban alertas como gatos boca arriba, Harold parecía demasiado incómodo para intervenir, y Melody se veía porque su supuesto plan estaba fallando miserablemente.

Vanessa tiró entonces de la mano de Logan y comenzó a caminar hacia la salida.

—Gracias a todos por venir —dijo con entusiasmo mientras saludaba a los invitados—. ¡Nos vemos después de consumar responsablemente el matrimonio!

—¡VANESSA! —gritó la abuela Florence horrorizada, pero ella ya estaba riéndose mientras arrastraba a Logan fuera del salón.

—¡Los invitamos a comer al regreso de la luna de miel! ¡Diviértanse! —gritó por último y luego ella y Logan salieron corriendo como si realmente estuvieran muy apurados por llegar a la luna de miel… aunque en realidad la limusina se dirigió directamente al edificio de Oficinas Keller.

Y durante todo el camino, Logan no dejó de disculparse. Porque era cierto que había querido una esposa “conveniente y comprensiva”, pero de repente le daba demasiada vergüenza dejarla sola en su noche de bodas aunque… era un matrimonio arreglado ¿se suponía que tuvieran una tórrida noche de bodas sin conocerse?

—Lamento muchísimo esto —dijo mientras el automóvil avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad—. Honestamente no esperaba que surgiera un problema hoy.

Vanessa permanecía acomodada contra el asiento mientras se quitaba lentamente los pendientes y se servía champaña helada.

—No te preocupes —respondió con tranquilidad—. Tampoco voy a atosigarte y molestarte en medio de tu trabajo.

Logan giró apenas la cabeza hacia ella, y otra vez sintió esa extraña sensación en el pecho, porque Vanessa realmente parecía entenderlo… pero por alguna razón le molestaba eso.

—Aun así, esto no es justo para ti —murmuró y ella soltó una pequeña risa.

—Créeme, he tenido citas peores. Al menos en esta apareciste.

—¡Oye!

—Es broma, tienes que relajarte —suspiró Vanessa entregándole una copa—. Te puse un anillo, no un grillete. Y soy una adulta, cuando me moleste te lo comunicaré en un memorándum a través de tu asistente.

Logan negó divertido por la ocurrencia, pero de pronto se puso serio otra vez.

—Escucha, trataré de solucionar esto rápido, y cuando termine te encuentro en el hotel. Después nos iremos a la luna de miel.

Vanessa levantó lentamente una ceja.

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