ADICTO A TI. CAPÍTULO 12. Pinky y Cerebro
Quizás por primera vez en mucho tiempo, Logan no disfrutaba del caos de un problema en la oficina, pero lo cierto era que ya estaba allí y tenía que resolverlo, así que para las siete de la mañana se masajeó lentamente el puente de la nariz antes de levantarse finalmente de la silla.
—Bien, suficiente —anunció mirando al equipo—. Váyanse a descansar.
Todos lo miraron sorprendidos.
—¿Perdón? —preguntó uno de los gerentes.
—Los supervisores que entren a las nueve continuarán solucionándolo —decidió él y el silencio fue inmediato, porque Logan Keller jamás dejaba problemas a medias.
¡Nunca!
—¿Usted también se va? —preguntó otro empleado completamente incrédulo, y Logan tomó tranquilamente su saco.
—Sí. Cansado no voy a resolver nada y ya me perdí mi noche de bodas. ¡Adiós!
El equipo entero parecía traumatizado mientras lo veía salir de la oficina, pero Logan ni siquiera se molestó en explicar que por primera vez en años había algo que le parecía más interesante que trabajar.
Cuando salió del edificio sonrió automáticamente al saber que el departamento de Vanessa estaba justo enfrente. Solo tenía que cruzar la calle, sin embargo, se detuvo al recordar algo importante.
Miró la llave del departamento en su mano y recordó lo de “chef en ciernes”, así que giró hacia una pequeña cafetería que había cerca.
Entró todavía despeinado y cansado, pero la dueña casi sufrió un infarto al reconocerlo.
—¡Señor Keller!
Logan sonrió apenas.
—Necesito desayuno —dijo y la mujer asintió rápidamente.
—¿Qué le preparo?
Y entonces Logan descubrió un pequeño problema: no tenía idea de qué demonios le gustaba comer a Vanessa. Problemas normales de los matrimonios arreglados, claro, pero nada que no se resolviera con dinero.
Así que terminó señalando prácticamente todo el menú.
Media hora después salió cargando varias bolsas enormes mientras un chico de la cafetería lo ayudaba.
—Gracias —dijo Logan entregándole una generosa propina cuando llegaron al departamento y el muchacho se marchó todavía en shock, quizás pensando que el señor Keller comía por diez.
Logan cerró la puerta lentamente y observó el lugar con curiosidad.
El departamento era elegante, cálido y extrañamente acogedor. Muy Vanessa.
Caminó despacio hacia el interior mientras dejaba las bolsas sobre la encimera, y cuando finalmente llegó a la habitación principal… se quedó completamente mudo.
Vanessa seguía dormida, usando aquella lencería ligera, con el cabello desordenado sobre la almohada y las piernas apenas enredadas entre las sábanas. Logan sintió ese tirón extraño en su bragueta, esas ganas de meterse en la cama con ella, de abrazarla, de besarla otra vez, pero entonces recordó de nuevo algo importante: apenas se conocían.
Aquello era un matrimonio por conveniencia, y quizás Vanessa ni siquiera esperaba compartir cama.
Logan respiró profundamente antes de apartar la mirada, se metió al baño y solo unos segundos después el sonido de la ducha hizo que Vanessa abriera lentamente los ojos.
Se quedó inmóvil apenas escuchó el agua y luego sonrió contra la almohada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....