APA. CAPÍTULO 25. Un inversionista secreto
La discusión prometía ponerse seria después de eso, así que Adriana se encargó de intervenir a tiempo.
—Sea lo que sea que decidas, nos gusta tu proyecto. La oferta Keller sigue sobre la mesa. Trescientos millones a cambio de una participación que podemos negociar.
Luc alargó la mano para estrechar la de Adriana.
—Agradezco la oferta. Lo pensaré —respondió con educación, pero su hermano soltó una risa sarcástica.
—¿Agradeces? ¿Vas a hacerte el interesante ahora? ¡Necesitas ese dinero si pretendes salir del conglomerado Amsler!
—No exactamente. He estado reorganizando mis inversiones personales desde hace meses.
Odette lo observó con atención, porque ni siquiera ella esperaba eso.
—Creé mi propio vehículo de inversión —continuó Luc—. Independiente de Amsler y financiado exclusivamente con mi patrimonio.
—¿Por cuánto? —Logan fue el primero en interesarte, sin ninguna vergüenza.
—Ciento setenta millones —contestó Luc mirándola directamente—. Tu inversión promovería una expansión rápida, pero no dependo de ella para empezar a producir.
Odette sintió que se le aceleraba el pulso y se le mojaba algo que definitivamente era mejor no mencionar en su propia fiesta de compromiso.
Luc acababa de poner sobre la mesa todo su patrimonio disponible para independizarse. Y para un hombre tan cuidadoso como él, eso hablaba de lo mucho que confiaba en aquel proyecto.
—¿Tienes todo eso en patrimonio personal? —siseó Sven—. ¡No es posible! ¡Ni siquiera papá…!
—Papá no tiene un portafolio de inversiones desde hace siete años con participación accionaria en todas las empresas Keller —lo interrumpió Luc y toda la familia de Odette lo miró como si fuera un alien pasado de bonito.
—¿Tú… tienes participación en nuestras empresas? —preguntó Adriana sorprendida.
—Porcentajes mínimos como para pasar invisible —respondió Luc metiéndose las manos en los bolsillos—. 0.5% en la cadena de hospitales, 0.7% en las tiendas deportivas; 0.1% en el Asterion Bank… ¡Pero oye, no puedo quejarme de cómo producen! —sonrió satisfecho—. Casi todo el dinero de mi inversión salió de ahí sin que tuviera que mover ni un dedo, así que técnicamente… ya son ustedes los que trabajan para mí desde hace años.
El salón se quedó mudo durante un minuto eterno y luego la carcajada de Logan sobresaltó hasta a los camareros.
—¡Maestro, no soy digno de estar ante ti! —exclamó Logan pasando un brazo sobre sus hombros—. ¡Me caes bien! ¡Tienes que venir a trabajar conmigo, así mi mujer estará feliz de que te explote, y yo podré trabajar menos porque tú producirás para mí!
Luc lo miró con una ceja condescendiente y resopló.
—¿Y yo qué hago con mi mujer entonces? —rezongó.
—Tú eres soltero, puedes morir monje —replicó Logan palmeándole el pecho—. Un lindo monje célibe multimillonario.
Pero mientras los Keller y la comitiva de empresarios invitados empezaban a verlo como una promesa en potencia, para los Amsler aquella decisión de Luc era un trago amargo difícil de bajar.
Por un brevísimo segundo los ojos de Luc se cruzaron con los de Odette, y ella sintió aquella mirada con demasiada intensidad. Invertir en su proyecto no había sido una decisión arbitraria, le había enseñado a su primo el de Sven para desenmascararlo, y el de Luc como material de comparación, pero Logan se había quedado pegado a Atlas como un imán.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....