APA. CAPÍTULO 63. Se acabó
La confirmación oficial llegó a la mañana siguiente. Sven estaba bajo custodia mientras se investigaban las transferencias y el destino del dinero. Parte de los fondos ya había sido localizada y se trabajaba para inmovilizar otras cantidades.
Sus padres contrataron abogados. Eso era todo lo que podían hacer. Pero el antiguo conglomerado Amsler estaba demasiado debilitado para absorber otra crisis. Los activos familiares estaban comprometidos, las sociedades sometidas a revisión y la capacidad económica que durante años había solucionado problemas antes de que llegaran demasiado lejos ya no existía.
Odette leyó la noticia desde el sofá. Después dejó el teléfono, y se quedó mirando a Luc junto a la ventana.
—¿Quieres verlo?
Él negó.
—No ahora.
Odette no insistió. Se acercó y tomó su mano. Estas vez no era un hermano mayor dispuesto a arreglar lo que Sven había hecho. Esta vez estaba cansado y encima… estaba decidido.
Entrelazó sus dedos con los de Odette y respiró hondo. Su hermano había sido detenido. Y por primera vez en toda su vida, no existía suficiente dinero Amsler para hacer desaparecer las consecuencias.
Lo difícil fue aceptar que esas eran mucho más grandes de lo que había imaginado, porque Sven solía ser difícil y comportarse mal, quizás por eso nadie de su familia le había dicho que el desfalco y el robo se pagaban tan caro.
Los abogados no sirvieron de mucho, porque Sven no salió de prisión después de la primera audiencia. La investigación había avanzado demasiado y las circunstancias de su detención empeoraban considerablemente su situación. Existían movimientos de dinero que debía explicar, y sobre todo, un intento evidente de abandonar Suiza cuando las autoridades ya estaban reconstruyendo el destino de los fondos.
La prisión preventiva cayó sobre los Amsler como la última confirmación de que aquella vez no habría una solución privada.
Sus padres vendieron todo lo posible para saldar la deuda, para afrontar obligaciones urgentes. Pero a Luc solo lo llamaron una sola vez para intentar hacerlo responsable.
-¡Esta así por tu culpa! ¡Al menos págale el mejor abogado de la ciudad! -exigió su padre.
-Está así porque robó dinero que no era suyo y trató de escapar con él del país -replicó Luc con calma. No era que no le doliera, era que ya no le dolía lo suficiente como para doblegarlo-. Mi hermano no está preso por haber perdido una estúpida rivalidad conmigo, está ahí por sus propias decisiones.
Y cuando colgó esa llamada, ni su voz ni su conciencia temblaban.
Luc supo después por uno de sus antiguos colaboradores que su padre había declarado durante horas sobre operaciones del conglomerado, intentando restarle culpa a Sven. Su madre también había tenido que entregar documentación patrimonial. La investigación ya no se limitaba a establecer cuánto dinero había movido su hermano. Mucho o poco, el acto era el mismo.
Y ahora la caída de Amsler tenía demasiados responsables para seguir culpando únicamente a una pelea entre gemelos.
Luc no sintió satisfacción al saberlo, solo cansancio. Pero se llenó de paciencia y visitó a Sven una semana después.
No se lo dijo a Odette hasta aquella misma mañana, cuando estaban desayunando y él dejó la taza con un movimiento agotado.
—Voy a verlo.
Odette supo inmediatamente a quién se refería.
—¿Estás seguro?
—Sí.
No preguntó para qué. Tampoco intentó detenerlo. Luc había pasado demasiados meses tomando decisiones respecto a su familia. Aquella debía ser exclusivamente suya.
—¿Quieres que te acompañe?
—No.
Odette asintió.
—Entonces estaré aquí cuando vuelvas.
Aquello fue todo, pero era justo el todo que Luc necesitaba. La besó y salió hacia el correccional con la determinación intacta.
Pero pronto se dio cuenta de que solo iba a visitar el mismo muro.
Sven parecía distinto. No físicamente. Seguía teniendo el mismo rostro que Luc había visto frente al espejo durante toda su vida, excepto por la cicatriz que ahora rompía definitivamente la semejanza entre ambos.
Era otra cosa. Había desaparecido aquella seguridad irritante con la que Sven se había enfrentado a cada problema convencido de que siempre existiría una salida. Ahora solo había veneno, uno en su estado más puro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....