PELEAR POR TI. CAPÍTULO 83. La estrellita de mar
Parecía imposible. Una locura. Pero absolutamente toda aquella noche se resumía a aquel momento. Todo lo que Kyle había estado entrenando para recuperarse y dar la mejor jaula de su vida, tenía como único objetivo conseguir que aquel hombre estuviera frente a él.
—¡No sé qué pretenden, pero no pueden…! – escupió Wexler y Kyle casi lo miró con lástima.
—Te ganó la avaricia, como siempre —escupió—. Un hombre con sentido común no se habría metido aquí esta noche, en la boca del lobo, sabiendo perfectamente quién soy y lo que me debes.
Wexler apretó los labios y trató de sacar todo el ego de un lord inglés levantando la barbilla.
—¡No sé de qué me hablas!
—¡Sí lo sabes! Claro que lo sabes, y puedes ahorrarte el teatro porque ya Vance Burgges o como se llame, me lo soltó todo —gruñó Kyle—. Te ganó la avaricia cuando mandaste a matar a un pontón de profesores por el Quantum…
—¡Y tú lo tienes! —ladró Wexler poniéndose lívido pero parecía que ya no tenía caso ocultarlo.
—Sí… sí yo lo tengo. ¿Y sabes qué más tengo? ¿Vivo y fresco todos los días? La imagen de la muerte de mis padres.
En los ojos de Kyle solo había odio, pero ciertamente no esperaba la reacción tan rápida de Sir Lionel Wexler, que por supuesto apuntó a la persona más indefensa de la sala. O la que él creía.
Adriana ahogó un grito sorprendido cuando el brazo de aquel hombre se enredó en su cuello y escuchó aquel sonido característico como de aire a presión escapándose a la misma vez.
—¡Te metiste con el lord equivocado, muchacho! —escupió Wexler—. Porque ahora ya no tengo nada que perder. ¿Tienes idea de cuánto debo? ¡Ya nada puede salvarme la vida, solo esa criptomoneda!
Kyle gruñó entre dientes, echándose hacia adelante con un gesto instintivo de depredador listo para la cacería, pero la voz que se escuchó fue la de Adriana.
—Tenga mucho cuidado, señor Wexler. Por ahora Kyle solo quiere saber si usted está trabajando con un cómplice —murmuró con voz tan calmada que el peleador se tuvo que aguantar las ganas de sonreír.
—¿Eh? ¡¿Cómo…?! ¿¡Cómplice!? ¡¿Crees que estoy loco?! —gruñó Wexler sin medir sus palabras y Adriana se encogió de hombros.
—Eso pensé. Vance era joven en ese entonces y podías controlarlo, él mataba por ti, pero no podías involucrar a nadie más que te traicionara.
—¡Al principio pensé que él lo había hecho! —gruñó Wexler—. Pero luego lo supe, Esther era la que había encontrado los asesinatos y se había robado la criptomoneda y yo… ¡tenía que recuperarla! ¡Tenía que…!
Pero mientras Wexler desvariaba, los ojos de Adriana se encontraron con los de Kyle en una absoluta comprensión.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....